Un manifiesto para los ciudadanos inteligentes

vía A Manifesto for Smart Citizens | EngagingCities.

Por lo tanto, rehusaremos ser sólo consumidores, clientes y informantes,  y agencia de reclamaciones sobre los procesos, algoritmos y sistemas que dan forma a nuestro mundo. Necesitamos saber cómo se toman las decisiones, necesitamos tener la información que esta a la mano, tenemos que tener acceso directo a la gente en el poder, e involucrarnos en la elaboración de leyes y procedimientos con los que lidiamos en la vida cotidiana.

Afortunadamente, no estamos solos. Somos bien educados y nos hemos apropiado las herramientas para conectarnos al toque de un botón, organizarnos, hacer oír nuestra voz. Tenemos las herramientas para medirnos a nosotros mismos y a nuestro entorno, para visualizar y analizar los datos, para llegar a conclusiones y tomar medidas. Tenemos acceso continuo a lo mejor del aprendizaje en el mundo, a potentes teléfonos y computadoras portátiles y software, y a laboratorios domesticos que nos ayudan a hacer las cosas que otros no pueden. Además nos hemos inspirado en ejemplos tan diversos como el club 1%, Avaaz, Kickstarter, Couchsurfing, Cambio por Nosotros, y muchos, muchos más.

Estamos listos. Pero el gobierno no lo está. Fue formado en el siglo 18, pero batalla cada vez mas con los problemas del siglo 21 que no puede resolver. Perdió contacto con sus ciudadanos, hoy es menos y esta menos equipado para proporcionar los servicios y la seguridad que se comprometió ofrecer. Mientras, trata de construir ‘ciudades inteligentes’ que refuerzan o fortalecen el status quo – responsable de causar los problemas en primer lugar – pierde de vista el más valioso recurso al que puede recurrir: el ciudadano inteligente.

Los ciudadanos inteligentes:

  • Toman la responsabilidad del lugar donde residen, trabajan y aman ;
  • Valoran acceso y uso sobre la propiedad, y la contribución sobre el poder;
  • Piden perdón, no permiso;
  • Saben dónde obtener las herramientas, el conocimiento y el apoyo que necesitan;
  • Valoran la empatía, el diálogo y la confianza;
  • Adecuan la tecnología, en lugar de aceptarla como viene;
  • Ayudan a las personas que batallan con las cosas inteligentes;
  • Hacen preguntas y más preguntas, antes de tener respuestas;
  • Participan activamente en los esfuerzos de diseño para llegar a soluciones mejores;
  • Son ágiles, hacen prototipo temprano, prueban de inmediato y saben cuándo deben empezar de nuevo;
  • No se detienen ante limites y barreras aparentemente enormes;
  • Incansablemente comparten sus conocimientos y su aprendizaje, porque saben que es ahi de donde proviene el verdadero valor.

En todo el mundo, los ciudadanos inteligentes entran en accion. Se auto-organizan, formar cooperaciones, comparten recursos y retoman la plena responsabilidad del cuidado de nuestros niños y ancianos. Aparecemos restaurantes, cosechamos energías renovables , damos mantenimiento a jardines urbanos, construimos estructuras temporales y fomentamos la compasión y la confianza. Hacemos lanzamientos rapidos de los productos y servicios que nos interesan, reparamos y reciclamos, o aprendemos a fabricar cosas por nosotros mismos. Incluso hemos acuñado nuevas monedas en respuesta a los acontecimientos que sacudieron recientemente nuestro cómodo mundo, y nunca fueron resueltos por los poderes fácticos.

Hasta ahora, principalmente hemos trabajado junto a los gobiernos, a veces en contra de ellos, pero casi nunca con ellos. Como resultado, muchas de las iniciativas hasta ahora han sido singulares, inspiradoras, pero sin cambiar el juego. Hemos puesto mucha energía en las intervenciones a pequeña escala que brillaron brevemente y luego volvieron a la normalidad. Imagínense lo que sucederá si nuestra energía,  pasión y conocimiento hicieran equipo con los gobiernos que saben cómo ejecutar y escalar. Los gobiernos que asumen total responsabilidad por su participación en el diálogo abierto que se necesita para repensar radicalmente los sistemas que se construyeron hace décadas.

Algún día despertaremos y nos daremos cuenta de que NOSOTROS SOMOS NUESTRO GOBIERNO. Sin nosotros, no hay nadie allí. Asi como se necesita una aldea para criar a un niño, se necesita un pueblo para construir una sociedad. Sabemos que puede hacerse, ya se ha hecho antes. Y con la ayuda de nuevas tecnologías es más fácil que nunca. Así que pongámonos activamente a construir ciudades verdaderamente inteligentes, con ciudadanos inteligentes al timón , y juntos hacer el cambio que queremos ver en este mundo.

We, citizens of all cities, take the fate of the places we live in into our own hands. We care about the familiar buildings and the parks, the shops, the schools, the roads and the trees, but far more about the quality of the life we live in them. About the casual interactions, uncalled for encounters, the craze and the booze and the love we lost and found. We know that our lives are interconnected, and what we do here will impact the outcomes over there. While we can never predict the eventual effect of our actions, we take full responsibility to make this world a better place.

Therefore, we will refuse to be consumers, client and informants only, and reclaim agency towards the processes, algorithms and systems that shape our world. We need to know how decisions are made, we need to have the information that is at hand; we need to have direct access to the people in power, and be involved in the crafting of laws and procedures that we grapple with everyday.

Fortunately, we are not alone. We are well educated and have appropriated the tools to connect at the touch of a button, organize ourselves, make our voices heard. We have the tools to measure ourselves and our environment, to visualize and analyse the data, to come to conclusions and take action. We have continuous access to the best of learning in the world, to powerful phones and laptops and software, and to home-grown labs that help us make the things that others won’t. Furthermore we were inspired by such diverse examples as the 1% club, Avaaz, Kickstarter, Couchsurfing, Change by Us, and many, many more.

We are ready. But government is not. It was shaped in the 18th century, but increasingly struggles with 21st century problems it cannot solve. It lost touch with its citizens and is less and less equipped to provide the services and security it had pledged to offer. While it tries to build ‘smart cities’ that reinforce or strengthen the status quo – that was responsible for the problems in the first place – it loses sight of the most valuable resource it can tap into: the smart citizen.

Smart Citizens:

  • Will take responsibility for the place they live, work and love in;
  • Value access over ownership, contribution over power;
  • Will ask forgiveness, not permission;
  • Know where they can get the tools, knowledge and support they need;
  • Value empathy, dialogue and trust;
  • Appropriate technology, rather than accept it as is;
  • Will help the people that struggle with smart stuff;
  • Ask questions, then more questions, before they come up with answers;
  • Actively take part in design efforts to come up with better solutions;
  • Work agile, prototype early, test quickly and know when to start over;
  • Will not stop in the face of seemingly huge boundaries barriers;
  • Unremittingly share their knowledge and their learning, because they know this is where true value comes from.

All over the world, smart citizens take action. We self-organise, form cooperations, share resources and take back full responsibility for the care of our children and elderly. We pop up restaurants, harvest renewable energy, maintain urban gardens, build temporary structures and nurture compassion and trust. We kickstart the products and services we care about, repair and upcycle, or learn how to manufacture things ourselves. We even coined new currencies in response to events that recently shook our comfortable world, but were never solved by the powers that be.

Until now, we have mostly worked next to governments, sometimes against them, but hardly ever with them. As a result, many of the initiatives so far have been one-offs, inspiring but not game changing. We have put lots of energy into small-scale interventions that briefly flared and then returned to business as usual. Just imagine what will happen if our energy, passion and knowledge are teamed up by governments that know how to implement and scale up. Governments that take full responsibility for participating in the open dialogue that is needed to radically rethink the systems that were built decades ago.

One day we will wake up and realise WE ARE OUR GOVERNMENT. Without us, there is nobody there. As it takes a village to raise a child, it takes a people to craft a society. We know it can be done; it was done before. And with the help of new technologies it is easier than ever. So let’s actively set out to build truly smart cities, with smart citizens at their helms, and together become the change that we want to see in this world.

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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