La Tragedia de los (Bienes) Comunes

vía Architect This City — The tragedy of the commons.

La tragedia de los (bienes) comunes

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En 1968, Garrett Hardin escribió un artículo en el que acuñó el término: La tragedia de los comunes. Hardin era un ecologista estadounidense que estaba obsesionado y preocupado con la perspectiva de la sobrepoblación humana:

En su artículo, fue utilizado el termino la tragedia de los comunes para describir una situación en la que las personas – todas actuando de forma independiente y en su propio interés – en realidad terminan comportándose de una manera que es perjudicial para el grupo más grande y que repercute negativamente en algún tipo recursos del común.

Por si acaso, aquí hay otra definición via Investopedia:

Un problema económico en el que cada individuo trata de obtener el mayor beneficio de un recurso determinado. A medida que la demanda del recurso supera la oferta, cada persona que directamente consume una unidad adicional perjudica a otros que ya no pueden disfrutar de los beneficios. En general, el recurso que les interesa es de fácil acceso para todos los individuos.

Entonces, ¿cuál sería un ejemplo de una tragedia de los bienes comunes?

Puede ser que no hayas pensado en ello en estos términos, pero te apuesto a que todos los que leen este blog han experimentado uno.

Les daré dos ejemplos.

1. El primero es el del consumo de electricidad

En la mayoría de los condominios, hay dos maneras como la electricidad se factura y se paga. Ya sea que todo el edificio recibe una factura global (medición maestra) o que cada residente individual recibe una factura (submedición).

En el caso de medición maestra no se mide ni registra el consumo de cada residente, y así nadie sabe lo que cada quien consume. Pero en el caso de submedición, cada residente individual sólo paga por la electricidad que utiliza.

No es de sorprender que los datos muestran que la submedición puede reducir el consumo de electricidad entre un 10 a 30%. Eso es porque este metodo crea una relación 1: 1 entre el uso y el costo. Asi hay un fuerte incentivo para la conservación.

Con la medición maestra no hay una relación 1: 1 entre el uso y el costo. La carga / costo adicional de consumo realmente es compartida por todos los demás en el edificio. Y siendo que cada individuo está tratando de maximizar su propio beneficio, pierde el incentivo de ahorrar. En el conjunto, esto hace que todo el grupo este peor.

2. El segundo ejemplo es el de la congestion en vialidades publicas sin peaje. 

En la mayoría de ciudades, las calles públicas son un recurso que es “de fácil acceso para todos los individuos” (para usar la terminología de Investopedia). Son básicamente libres. El costo marginal de conducir un kilómetro más para trabajar en una carretera es básicamente nada (aparte de un poco de gasolina y algo de tiempo).

Lo que esto hace es crear una situación en la que las personas – en su persecucion del máximo beneficio individual – comienzan a sobrecargar la carretera. Todo el mundo quiere llegar solamente hasta donde tienen que ir y no hay incentivo para ahorrar en el uso del recurso (es decir, la carretera). Una vez más, el resultado es que todo el grupo estara peor.

Es por eso que construir más carreteras nunca/ o rara vez funciona. Simplemente aumentando la oferta de un recurso que es de fácil acceso a todos los individuos. Lo que en vez de eso deberíamos estar haciendo es hacer que se mida el uso de nuestras carreteras (es decir, ponerle precio a nuestras carreteras). Está probado una y otra vez que eso reduce la congestión vial, básicamente, de la noche a la mañana.

Yo nunca había oído el termino de la tragedia de los comunes _ antes de hoy, pero me gusta mucho. Así que la próxima vez que usted está atascado en algún lugar en el tráfico, ahora podras gritarte a ti mismo: ¡Qué tragedia de los bienes comunes!

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, formada con objeto de preservar la colonia habitacional unifamiliar preponderantemente, con calles de trafico calmado, seguras para la bici, parques, banquetas adecuadas para ir caminando a centros de barrio con comercios y servicios y oficinas solo en áreas designadas.
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