Generación de urbanistas

Recientemente hemos sido testigos de un revival del espacio público en todo el mundo, y no es para menos, considerando condiciones tan críticas como los violentos ajustes macroeconómicos y la nueva condición de interacción humana de las telecomunicaciones personales, por mencionar solamente algunas.

La condición social parece encarnada en la arquitectura después de agotar el tema ecológico como derrotero absoluto en el cambio de siglo, para muestra un botón: es considerada una vanidad el reciente enfoque de la Bienal de Venecia, la última que tratará del starchitect, mientras que se considera una salvación la elección de un comisario con perspectiva humana.

Es por estas condiciones que los trabajos de diseño urbano se han reconsiderado exitosamente en su modelo de negocio en el que el arquitecto diseñador de ciudad ha pasado a segundo término y la gobernanza como autor colectivo ejerce una autogestión de recursos y desde luego una autoedición de contenidos.

Hay sin embargo en el urbanismo de esta década un importante traslape generacional (al igual que en todas las épocas) que no se refiere necesariamente a la edad de sus participantes, sino generaciones de pensamiento. Esta distinción no es perfecta, ya que evidencia y prejuzga como malestares los métodos propios del sistema antiguo y por supuesto exacerba y exonera de toda crítica las bondades de los nuevos actores. A continuación propongo al lector que estime sendas características (sin ganas de ser limitativo) y que añada las que considere convenientes:

La generación saliente.

Como se ha mencionado no se trata de edades, pero por normar un consenso hablaremos genéricamente (y aquí caben todo tipo de honrosas excepciones) de lo que está antes de la “generación perdida” delimitada por Alex Hernández, es decir hasta los 55 años, a la fecha, la generación de Peña, de Mancera y de Simón Levy.

  • El arquitecto es urbanista, el diseño de ciudad es un proyecto más en su despacho y el resultado debe tener sello de autor, polémicas en el trabajo de Calatrava nos muestran este enfoque.
  • Un solo despacho diseña una ciudad o parte de. En este enfoque, un arquitecto hace la corte de los políticos hasta lograr un encargo y es un gran negocio. El conocido trabajo de Enrique Norten muestra un ejemplo de este ideal latente en muchos arquitectos actualmente.
  • No es necesaria la consulta ciudadana, el arquitecto intuye lo que es mejor para los habitantes basado en su propia experiencia o lectura. El trabajo de Simón Levy y sus arquitectos en Corredor Cultural Chapultepec muestra las fallas de obviar este importante paso.
  • La opinión pública depende de los medios. En este enfoque, la política y los tratos público-privados son lo más importante, campañas mediáticas resolverán el tema de la adhesión ciudadana. Casos como las playas ferroviarias de Palermo en BAs muestran este problema.

Generación entrante.

Arquitectos que no necesariamente son jóvenes sino que tienen un pensamiento abierto a las nuevas tendencias y modelos de negocio. Gente que se ha formado en el pensamiento crítico y que a pesar de los compromisos propios de su práctica (académica, profesional, política, etc.) tienen la capacidad de proponer nuevos caminos al proceso de planeación y diseño, la participación ciudadana y la regeneración de ciudad. Igualmente por normar un consenso digamos que podrían entrar los que estamos debajo de la “generación perdida” de @otrootroblog: Menores de 40 años. Estas podrían ser sus características (añada las que considere necesarias):

  • Proyectos de espacio público no son necesariamente de arquitectura. Importantes propuestas consisten en incluso no construir nada sino retirar construcciones obsoletas. La demolición del anillo en Les Glories, Barcelona muestra esta tendencia.
  • Inobjetable el concurso de ideas. Queda más que claro que un jurado conocido, reglas claras y una intachable convocatoria incluyente es el punto de partida de un diálogo plural muy productivo. La sorprendente respuesta y calidad de las propuestas del concurso Rescate Integral de la Merced muestra este importante avance.
  • Diseño participativo o como mínimo, consulta ciudadana. Los colectivos de urbanismo y arquitectura hacen una labor de cicatrización de la profunda herida del neoliberalismo en las clases menos pudientes. Espacios de Paz 2015 en Venezuela habla de ello.
  • Opinión consolidada a partir de redes sociales. Al cerrarse los medios masivos de comunicación a la opinión atomizada se lograron importantes consensos nacidos irónicamente de la diversidad. La TV y los diarios se convierten en reporteros de la condición ciudadana y en su reflector más evidente, recibiendo de internet la información generada por su propio público.

Sin menoscabo de las implicaciones que involucra hacer estas molestas distinciones, sirva el anterior texto como aportación al diálogo de ciudad que en torno a los proyectos de planeación o construcción se llevan a cabo sin más diálogo de la negociación de dividendos y rendimientos financieros.

@mikealex_aldana

Acerca de @mikealex_aldana

Hijo de Dios, Ingeniero Arquitecto, Home Officer, Chilango.
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