Como las Ciudades se Volvieron Heroes del Medio Ambiente

Hasta hace poco, a la vida urbana se le veia como la antítesis de la naturaleza.

Origen: How Cities Became Heroes of the Environment – CityLab

Image REUTERS/Brendan McDermid
Park-goers enjoy the view of the Manhattan skyline from Central Park. (REUTERS/Brendan McDermid)

Durante COP21, mi bandeja de entrada ha estado llena de notas de prensa proclamando a las ciudades como líderes en la lucha contra el cambio climático.  “Las ciudades establecen el ritmo y el alcance de los progresos realizados hasta que entre en acción cualquier acuerdo del COP21″, afirma un integrante del C40 Cities. Y es cierto: Muchos alcaldes han abordado el cambo climatico  con estrategias de adaptación y reducciones de CO2 que han servido de legitima inspiración en la reunión de líderes mundiales

Los avances ambientales que han tenido lugar en las ciudades son notables por muchas razones, pero quiero hablar de sólo una de ellas: Hasta hace muy poco, las ciudades eran villanos del medio ambiente. ¿Cómo la gente llego a este punto, intelectualmente hablando , donde las ciudades son ahora las salvadoras ambientales?

Envenenado, con cicatrices, y contaminado

Las ciudades han sido vistas como la antítesis de la naturaleza desde las primeras tocidas de la industrialización. Alguna de la más famosa poesía del siglo 18 condena los paisajes urbanos tiznados tomando el lugar del verdor Lejos de la naturaleza dada por Dios, los habitantes urbanos también eran de cierta manera más oscuros de corazón y de mente:  “I wander thro’ each charter’d street/Near where the charter’d Thames does flow/And mark in every face I meet/Marks of weakness, marks of woe,escibio William Blake.

Blackheath, London, seen in Victorian times. (Flickr/Lloyd Rich)

La idea de que las ciudades van en contra de la naturaleza se ha mantenido durante siglos, y por una buena razón: Hace apenas unas décadas, la mayoría de las áreas metropolitanas estadounidenses tenían cielos visiblemente contaminados, con consecuencias a veces fatales. En la década de 1960’s, los ríos urbanos contenían tanto escurrimiento industrial que algunos prendian fuego frecuentemente

“Las imprevistas -o ignoradas- consecuencias de un proceso de urbanización, de una sociedad opulenta, móvil, y más populosa han envenenado, marcado y contaminado lo que una vez fue una tierra hermosa “de costa a costa”, el senador Gaylord Nelson dijo en el Congreso en enero de 1970, año del primer Día de la Tierra. Sería un error decir que hoy, muchas personas no lo sienten de la misma manera

Repensando la naturaleza

Sin embargo, ha habido un cambio gradual en la manera en que muchos de nosotros pensamos acerca de las ciudades, así como de las tierras “naturales” que las rodean, sobre todo en los últimos 100 años. Neil Maher, profesor asociado en el Departamento de Historia Federada en el Instituto Tecnológico de Nueva Jersey y la Universidad de Rutgers-Newark, cree que el surgimiento de la ciencia de la ecología marca un punto temprano en esa reconsideración.

Antes de la década de 1930’s, “hablabamos de la conservación mayormente como algo útil para los seres humanos”, dice Maher. El enfoque del gobierno federal al uso del suelo estaba basado menos en la preservación de la vida silvestre y la tierra, y más en su administracion en beneficio de la agricultura, la explotación forestal, y otras industrias. “Pero entonces,” dice, “gente como Aldo Leopold empujo hacia atrás y dijo que, en realidad, lo que estamos haciendo en el Hinterland, con nuestros bosques y el suelo es perjudicial para el paisaje.”

Conservacionista, ingeniero forestal, y erudito, Leopold argumento por un acercamiento al uso de la tierra, a ser adoptado tanto por entidades públicas como personas privadas, marcado por “una actitud de dirigismo respetuoso (diferenciado de dominación) de los intrincados procesos ecológicos de la naturaleza.”

Un concepto similar de la ecología también reforzó los argumentos en los años 1950 y 1960 en contra de la expansión suburbana Más cercanas a la “naturaleza” como estas nuevas comunidades fueron, los críticos como Jane Jacobs vieron a los suburbios como ineficientes y perjudiciales usos de la tierra Las ciudades, para ella, eran formas más orgánicas de asentamiento. La vida fuera de la ciudad no equivale necesariamente a una unicidad con la naturaleza, una idea que crecio con la representación de Rachel Carson del DDT cayendo en paisajes rurales y suburbanos en su libro clásico Silent Spring” (Primavera Silenciosa)

Las ciudades van por lo verde

Las ciudades de la década de 1960’s no se veian tan bien, tampoco, con esos cielos con smog y ríos en flamas Pero las ciudades también fueron donde las cosas dieron la vuelta

En ese primer Día de la Tierra, en 1970, millones de activistas (en su mayoría estudiantes) se organizaron para protestar por los automóviles y las compañías petroleras y limpiar parques y aceras en todo el país Estas acciones ayudaron a forzar la creación de la Agencia de Protección Ambiental. Y las Leyes de Clean Air y Clean Water que siguieron mejoraron radicalmente la calidad ambiental de las ciudades, que la sub-regulada industria habia malamente ensuciado Martin V. Melosi, un historiador del medio ambiente en la Universidad de Houston, me recordó que la crisis energética que ocurria por las mismas fechas también hizo ver a los coches un poco menos atractivos.

A view from the roof of the RCA building in midtown Manhattan showed a thick blanket of smog July 29, 1970. (AP Photo/Marty Lederhandler)

Pero parece que realmente que las ciudades entraron de lleno a ser verdes en la década de 1990, cuando la ciencia en torno el calentamiento global comenzó a ganar impulso, y nuevos campos académicos como la ciencia y la planificación ambiental florecieron. Estos nuevos marcos de pensamiento ayudaron a dar lugar al concepto de la “huella de carbono”, que ayudó a quienes hacen las políticas y científicos a “construir argumentos de sostenibilidad … que ahora con frecuencia favorecen a las ciudades”, William Cronon, autor e historiador del medio ambiente, me dijo antes este año. Esa ha sido una increiblemente util métrica cuando las ciudades de todo el mundo ahora tratan de reducir sus emisiones y planificar para el futuro

Hoy parece nada sorprendente leer algo como el siguiente pasaje del artículo de David Owen en el New Yorker de 2004, “Green Manhattan“:

La mayoría de los estadounidenses, incluyendo la mayoría de los neoyorquinos, piensan en la ciudad de Nueva York como una pesadilla ecológica, un desierto de hormigón y basura y humo de diesel y embotellamientos de trafico, pero en comparación con el resto de EUA es un modelo de responsabilidad ambiental. Bajo la mayoría de mediciones significativas, Nueva York es la comunidad más verde de los Estados Unidos, y una de las las ciudades más verde del mundo

Con alta densidad y bajo consumo de energía per cápita, obviamente, la ciudad de Nueva York es un lugar más ecológicamente amigable para vivir que, por ejemplo, el suburbio de Scarsdale, podríamos pensar. Pero esta noción ha sido plenamente aceptada en si misma apenas en la última década.

Vale la pena mencionar que si las ciudades son realmente más amigables ecológicamente que otros tipos de asentamientos depende de donde mires. Beijing declaró su primer estado de emergencia por contaminacion  a inicios de esta semana, haciendo que algunos observadores comparen sus condiciones del aire a las de ciudades estadounidenses en la década de 1960’s A medida que más gente se muda a las ciudades desde areas rurales del mundo en desarrollo, tienden a consumir mas energia y recursos que antes. Se han hecho algunos estudios que sugieren que ciertos suburbios pueden ser tan verdes como las ciudades más densas que rodean

Still, denser settlements tend to mean fewer emissions. Aún así, asentamientos mas densos tienden a significar menores emisiones. Es por eso que tantos líderes locales entraron a COP21 como héroes, no villanos- y tienen a un siglo de historia que agradecer.

 

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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