¿Quien Planifica?: Jane Jacobs hace crítica Hayeksiana de la Planeacion Urbana

via Who Plans?: Jane Jacobs’ Hayekian Critique of Urban Planning | Newgeography.com.

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“Las ciudades son lugares increíblemente dinámicos, y es sorprendentemente cierto de sus partes exitosas, que ofrecen un terreno fértil para los planes de miles de personas.”

– Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities

Durante gran parte de la historia del campo del urbanismo, destacados teóricos de la planificación urbana han dado por sentado que las ciudades requieren una amplia planificación central. Formulando la pregunta como “¿Planificar o no planificar?”, Estudiantes y profesionales responden con un rotundo “Sí”, y luego salen a imponer su orden ideal particular en lo que ellos perciben como debe ser, como dijo Lewis Mumford, “caos solidificado”. Sea a través de la centralización controlada de Le Corbusier o la descentralización controlada de Ebenezer Howard y Frank Lloyd , las ciudades debían ser sólo eso: controladas. Cuando en 1961 Jane Jacobs se dispuso a atacar la ortodoxia tradicional de la planificación urbana, fue este dogma el que puso justo en su mira. Con su rasgo de engañosa simplicidad, nos invita a preguntar: “¿Quién planifica?”

Mientras muchos consideran la contribución esencial de Jacobs, su percepcion sobre el diseño urbano, su subversión comienza a nivel teórico en la introducción a The Death and Life of Great American Cities. A pesar de la divergencia en sus preferencias estéticas, LeCorbusier y Howard tienen mucho en común. Ambos asumen que la planificación implica la consagración de un plan único y la supresión de todos los otros planes individuales. Ambos insisten en imponer un “pretendido orden” en el “orden real”, y tratan a la ciudad como una simple máquina, en lugar de una manifestación de complejidad organizada. Como el “man of system” de Adam Smith , cada pensador estaba tan enamorado de la supuesta belleza de su propio plan de gobierno ideal, que [no podía] sufrir la más mínima desviación en cualquier parte de este.

La crítica de Jane Jacobs a esta ortodoxia tradiciónal se desarrolla en tres pasos, siguiendo de cerca el argumento de F. A. Hayek en The Use of Knowledge in Society. Primero Jacobs hace hincapié en la importancia del conocimiento local. Donde los planificadores urbanos ortodoxos asumen que la información esencial en las decisiones de planificación puede ser adquirida a través de principios abstractos y agregados estadísticos, Jacobs fundamenta la necesidad de respeto a los locales, al conocimiento de un hombre del lugar. Considera el caso de East Harlem project, un proyecto de vivienda de planificación centralizada luciendo torres LeCorbusianas y gigantescos jardines con cesped: los funcionarios de vivienda vieron el proyecto desde un punto de vista estético y estadístico y les gustó. Por su parte, los residentes lo odiaban; los segregaba de sus comunidades, los separaba de los usos comerciales, y los dejaba con un grande e inutil jardín. A lo largo del libro, Jacobs describe situaciones similares en las que las necesidades y preferencias de los residentes locales se enfrentaron con las de los planificadores centrales, la resolución del conflicto, con demasiada frecuencia, se daba a favor de los “expertos”.

En segundo lugar, Jacobs sabía que la planificación descentralizada es la mejor manera de sacar el maximo provecho de los conocimientos locales. Los residentes locales con frecuencia poseen los conocimientos necesarios para tomar decisiones acertadas acerca de la forma urbana. Como Jacobs detalla a lo largo de Muerte y Vida, el mejor curso de accion del urbanista, debe ser típicamente el permitir a los individuos planear por sí mismos. Hayek enmarca el problema de la planificación económica, no como cuestión de si debe o no planificarse, sino ¿quien debe planear? Dicho de otra manera, podríamos distinguir entre la planificación centralizada y descentralizada. Bajo un régimen de planificación centralizada, un individuo o pequeño grupo toma decisiones para todo el mundo, sin importar los conocimientos locales únicos que puedan tener. Con frecuencia hoy vemos esto en ciudades: Todo el mundo debe respetar ciertos remetimientos. Todos los restaurantes deben ofrecer aparcamiento sin costo. Por otra parte, la planificación descentralizada permite a los individuos crear sus propios planes recurriendo a sus propias preferencias y conocimiento local. ¿Dónde me gustaría vivir? ¿Cómo me gustaría interactuar con los residentes y negocios vecinos?

Finalmente Jacobs aclaró cómo, la planificacion descentralizada, ayuda a crear y mantener el orden espontaneo que hace que funcione la vida urbana. Muchos de los más bellos pasajes de Death and Life se refieren al orden natural que surge de la planificación descentralizada: los ballets en la acera ayudan a tener calles seguras y niños sociables, usos residenciales y comerciales diversos, y comunidades autónomas. Este ordenamiento espontáneo, en palabras del filósofo escocés Adam Ferguson, es “el resultado de la acción humana, pero no la ejecución de algun diseño humano. Al permitir a los individuos organizarse libremente a si mismos en su relación de unos con otros, surgen ordenes urbanos naturales sin ningúna planeación central. Ciertamente no es el caso que toda planificación descentralizada resulta en dicho órden. Pero, como señala Jacobs, la planificacion urbana centralizada , tal como existe hoy en día, a veces perjudica más que lo que ayuda.

A pesar de todo el amor que Jane Jacobs ha recibido de los planificadores urbanos y hacedores de políticas desde que publicó su primer libro, su mayor innovación teórica parece ignorada . Ciudades de todo el país continúan planificando centralizadamente las minucias de la vida urbana, desde regulaciones obsesivamente detalladas de uso del suelo a planes integrales increíblemente ambiciosos. Incluso muchos de los que han abrazado la intuiciones de diseño urbano de Jacobs desecharon sus fundamentos teóricos, utilizando, rigidos planes hechos de arriba hacia abajo para crear inquietantes e inmutables recreaciones de barrios naturales y ciudades.

Nada de esto debe tomarse en un sentido de que no hay lugar para la planificación central. Tanto Jane Jacobs, como F. A. Hayek, parecen estar abiertos a la planificacion urbana centralizada en ciertas situaciones. Sin embargo, el enfoque debe permanecer en la preservación de una gran esfera en la que los residentes urbanos retienen el derecho a involucrarse en su propia planificación. Un redireccionamiento hacia un urbanismo más ‘Jacobsiano/Hayeksiano’ podría ocurrir en al menos dos formas. Primero los planificadores urbanos deben enfocarse en el tipo de falla del mercado excepcionalmente importante a la vida urbana: las externalidades. Ya sea que implique crear un marco en el que los vecinos pueden participar en una especie de negociacion Coasiana o instituyendo amplias prohibiciones sobre ciertas actividades perjudiciales puede depender de las condiciones locales. Está claro que la actual planificacion urbana centralizada va mucho más allá de esto.

Segundo, donde es necesario un cierto nivel de planificación central, los planes deben empoderar en lugar de debilitar la elección. Considere la belleza de la reticula urbana de la ciudad de Nueva York: planeada con una notable visión a futuro en 1811, la reticula sirve como un pizarron en blanco para el desarrollo, con calles accesibles y manzanas adaptables. Donde los grandes planes de este tipo son necesarios, los planificadores deben enfatizar la flexibilidad a fin de apoyar el dinamismo de la planificación descentralizada. Donde los grandes planes no son necesarios, los planificadores deben plegarse al prueba y error de la planificación descentralizada. Jacobs hace este caso cuando argumenta a favor de enclavar unidades individuales de vivienda subsidiada en vecindarios que ya funcionan en lugar de demoler y reemplazar vecindarios enteros. Mientras que un edificio individual puede fallar, su fracaso no será tan catastrófico como el fracaso de un gran proyecto de viviendas. En tanto, que un pequeño éxito puede ser estudiado, replicado, y escalado cuando es apropiado.

Como hizo Hayek en el caso de la economía, Jacobs se plantó ante una ortodoxia de planificación urbana que tenia el apoyo de quienes hacen las políticas, los académicos, y toda la “Gente Muy Seria”. Ella celebraba la sabiduría de la gente común, cuando los expertos relevantes sólo encontraban respuestas en agregados estadísticos y cálculos económicos. Hayek y Jacobs defendieron la importancia del conocimiento local, ilustraron el poder de la planificación descentralizada, y celebraron los sublimes órdenes espontáneos que organizan nuestras vidas. Sin embargo, sus innovaciones teóricas pasaron casi desapercibidas mucho tiempo después de sus respectivas publicaciones. Aquí los dos pensadores divergen: mientras que las ideas Hayeksianas en gran medida han llevado a la planificación económica centralizada al basurero de la historia, sospecho que la revolución Jacobsiana solo acaba de empezar.

This piece first appeared at Market Urbanism.

Photo: Creativity+ Timothy K Hamilton

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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