La Absurda Primacía del Automóvil en la Vida Americana

Considerando las constantes muertes y la contaminación galopante, no hay mejor palabra para caracterizar el dominio del coche que locura.

The Absurd Primacy of the Automobile in American Life – The Atlantic

El coche es la estrella. Y ha sido verdad por más de un siglo -un incuestionable poder de permanencia para una máquina de pistones-y-fuerza bruta de la era industrial en esta era tan dominada por el silicón y el software. Los coches conquistaron la cultura cotidiana de la vida estadounidense en aquellos años cuando estaban de moda el sombrero de copa y el trabajo infantil, y muy por delante de las demás innovaciones del siglo, como la radio, el plástico, los refrigeradores, la red eléctrica, y el voto femenino.

Gran parte de las razónes por que han permanecido es que son el epítome de la conveniencia. Ese es el encanto y la promesa que ha mantenidos a los conductores enganchados, que se remonta al versátil vehiculo todo-uso, el Ford Modelo T. La conveniencia (algunos podrían llamarlo libertad) es un punto de venta que no se desestima fácilmente de este confiable transporte, siempre allí, siempre listo, sin horario salvo el de su propietario. Los autobuses no pueden hacer eso. Los trenes no pueden hacer eso. Incluso Uber hace esperar a los usuarios.

Pero esa conveniencia, a lo largo de la historia estadounidense, la cultura, los rituales y el amor hombre-máquina oculta el verdadero costo y naturaleza de los coches. Y cual es esa naturaleza? Simplemente esto: De casi cualquier forma imaginable, el coche tal como se despliega y se utiliza hoy en día es una locura.
¿Cuáles son las flaquezas de los coches? Primero y ante todo, son extravagantes despilfarradores de dinero y combustible: Más de 80 centavos de cada dólar malgastado en gasolina es desperdiciado por las ineficiencias inherentes del motor de combustión interna moderno. Ninguna actividad de la vida diaria desperdicia más energía y por ende más dinero que el automóvil moderno. Mientras queman combustible, coches y camiones arrojan toxinas y residuos de partículas a la atmósfera que inducen cáncer, enfermedad pulmonar y el asma. Estas emisiones disminuyen sensiblemente la longevidad, no por una cuestión de días sino de años. El (MIT) Instituto de Tecnología de Massachusetts calcula que 53,000 estadounidenses mueren prematuramente cada año debido a la contaminación vehicular, perdiendo 10 años de vida en promedio en comparación con su esperanza de vida en ausencia de emisiones del escape.

También están los costos indirectos -medioambienteles, la salud, los costos económicos de extracción, transporte y refinación de petróleo para combustible de vehículos y los inmensos costos y riesgos a la seguridad nacional de la dependencia del petróleo importado para cantidades significativas de ese combustible. Como inversión, el coche es un desperdicio masivo de oportunidad y recursos, lo que la firma de inversión Morgan Stanley llama “el activo más subutilizado del mundo”. Y eso porque el coche promedio permanece inactivo el 92 por ciento del tiempo. Contabilizando todos los costos internos -el combustible, seguro, servicios, depreciación, el propietario de coche promedio en EUA desembolsa al año $12,544 dls por un coche que trabaja solo 14 horas a la semana. Si conduces una SUV, entonces súmale otros $1,908.14 dls

Luego está la cuestión del clima. El transporte es una causa principal de la crisis climática global, se agrava por un necio apego a modos de transporte y maquinas arcaicas dilapidadoras e ineficientes.

Pero ¿son los coches realmente culpables? Los aviones a menudo se señalan como la forma de viajar con mayor huella de carbon en términos de emisiones por pasajero-milla (o por tonelada de carga) pero esa no es toda la historia: El total de millas-pasajero por vía aérea son casi nada comparadas con las de los coches. el 60% de adultos estadounidenses nunca pone un pie en un avión y la inmensa mayoría que si vuela hace sólo un viaje redondo al año. Por desgracia, el transporte aéreo no es el problema principal, pues sólo contribuye el 8% de los gases efecto invernadero relacionados con transporte. En comparación coches y camiones combinados, arrojan el 83% del carbon del transporte.

Las muertes anuales en carretera superan el numero de muertos de guerra anuales en cada una de estas guerras -Vietnam, Irak, la guerra de 1812 y la Revolución Americana.
Ir de Nueva York a Los Ángeles conduciendo un SUV o aun un auto mediano es peor para el planeta que ir volando. Esto resulta cierto porque la eficiencia en combustible de coches ha mejorado mucho más lentamente que la de aviones, pero también por la propensión creciente de los estadounidenses de conducir solos en los últimos años, que ha hecho viajar en automóvil menos eficiente y con mayor huella de carbon por pasajero-milla.
Así que los coches representan la mayor amenaza en el frente climático, con todos los costos que el calentamiento global impone en la infraestructura, las viviendas y las vidas por las cada vez mas severas tormentas, sequías, elevación del nivel del mar, y la presión sobre abastecimiento de alimentos. Si el precio de la gasolina y los vehículos que la queman reflejara realmente los costos verdaderos y los daños que infligen, el coche común se extinguiría. La gasolina costaría mucho más de $10 por galón. Asi de grande es el subsidio secreto.

Y eso sin contar el costo más dramático de los coches: Las vidas desperdiciadas. Los coches son una de las principales causas de lesiones y muertes evitables de Estados Unidos especialmente entre los jóvenes. Curiosamente la consecuencia inmediata más devastadora del coche-moderno –que es la carnicería que deja a su paso– no parece generar el mas minimo asomo de reclamo público y atención. Jim McNamara un sargento de la Patrulla de Caminos de California donde los oficiales pasan 80% de su tiempo atendiendo a coches siniestrados, cree que esa falta de atención pública y apatía surgen cada vez que un problema es “masivo, pero difuso”. Ya sea cambio climático o choques automovilísticos, dice, si el problema no se manifiesta todo a la vez, como cuando un avión de pasajeros se cae con docenas o cientos de personas a bordo- es difícil llamar la atención de alguien. Muy poca gente ve lo que él y sus colegas ven a diario y de cerca: lo que toneladas de metal arrojadas violentamente y golpeándose contra concreto, ladrillo y árboles y a uno con otro hace al cuerpo humano sujetado (o, con demasiada frecuencia sin amarrar) en su interior..

Por el contrario un siniestro en la carretera lo percibe la gran mayoría de los conductores como un molesto, pero inevitable inconveniente -otra causa de desvíos y atascos de tráfico. Aplicaciones de asistencia al tráfico para teléfonos inteligentes, cada vez mas populares y potentes, incluso eliminan esos breves encuentros cercanos con la acumulacion de muertos a la vera del camino, de una manera inteligente enrutan a los conductores lejos de la congestión causada por la colisión. El siniestro típico de coche se está volviendo casi invisible para todos menos para las victimas que mueren o quedan mutiladas y aquellos cuyo trabajo consiste en limpiar el tiradero. Muchos están hasta cierto punto conscientes del preocupante número de personas lesionadas y muertas en y por los coches, pero la mayoría permanece impasible por esto.
Esta disparidad en atención entre accidentes aéreos y choques automovilísticos no puede justificarse por sus relativas cifras de muertos. Por el contrario: En los 14 años siguientes a los ataques del 9/11 hubo ocho accidentes de aviones de pasajeros en suelo de EUA, operados por compañias regionales, nacionales e internacionales. El número de muertos en esos accidentes ascendió a 442. En promedio menos de tres muertes al mes.

La cifra de muertos en calles y carreteras de Estados Unidos durante ese mismo período desde el 9/11 fue de más de 400.000 hombres, mujeres y niños. El número de muertos en el tráfico en 2015 superó 3,000 al mes. Tratándose del número de personas que mueren en siniestros de automoviles, EUA experimenta el equivalente a cuatro accidentes aéreos cada semana.

Un día normal en la carretera es entonces, una “catástrofe silenciosa”, como Ken Kolosh jefe de estadísticas para el Consejo Nacional de Seguridad la llama. Debe saberlo: Se gana la vida haciendo el compendio estadístico anual de lesiones no intencionales y muertes en el país.

Las colisiones de automoviles son la causa principal de muerte para estadounidenses entre 1 y 39 años de edad. Clasifican entre las cinco principales causas de muerte de estadounidenses de 65 años y menores (detras del cáncer, enfermedades del corazón, envenenamiento accidental y suicidio). Y solo los costos económicos directos – las cuentas médicas y costos de los servicios de emergencia reflejados en impuestos y pagos de los seguros representan un impuesto de $784 dls sobre cada hombre, mujer y niño viviendo en EE.UU.

Son números tan grandes que no se captan facilmente, por eos se entienden mejor haciendo una comparación simple: Si las carreteras de EE.UU. fueran una zona de guerra, serían el campo de batalla más peligroso que el ejército estadounidense jamas haya encontrado. En serio: Las muertes en carreteras anuales superan el número de muertos de guerra por año durante cada una de estas guerras -Vietnam, Corea, Irak, Afganistán, la Guerra de 1812 y la Revolución Americana. Cuando se contabilizan todas las lesiones causadas por siniestros automovilisticos, un año de conducir de los estadounidense es más peligroso que todas esas guerras juntas. El coche es la estrella.

Articulo adaptado del libro “Door to Door: The Magnificent, Maddening, Mysterious World of Transportation”  de Edward Humes.

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, formada con objeto de preservar la colonia habitacional unifamiliar preponderantemente, con calles de trafico calmado, seguras para la bici, parques, banquetas adecuadas para ir caminando a centros de barrio con comercios y servicios y oficinas solo en áreas designadas.
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