La Piedad: de río limpio a autopista urbana a Paseo Ribereño urbano. Recuperación de nuestros ríos en CDMX

Origen: TheCityFix Mexico | Sustainable Urban Mobility

Propuesta de Taller13 sobre regeneración del río de La Piedad. (Render: Taller13)

La Ciudad de México, enclavada en una zona acuífera, ha sufrido desde hace casi cinco siglos una constante explotación y desecación del manto freático para mantener el estado de urbanización. Este proceso se aceleró a inicios del siglo XX, cuando los ríos urbanos provenientes de las montañas que rodean al Valle de México, comenzaron a ser modificados, secados y entubados bajo políticas públicas que encontraban en ellos problemas para la urbanización de la capital, de acuerdo con este documentode la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México.

Para 1930, el Departamento del Distrito Federal aseguraba que “Las corrientes de agua con que cuenta el Distrito Federal (son), la mayoría de ellas, de clasificación torrencial y casi ninguna de carácter permanente. Ninguna de ellas es corriente de importancia (…) algunos (ríos) en ciertas épocas del año desbordan e inundan porciones de terrenos de las zonas que atraviesan”. Las políticas de contención (presas, túneles para el desfogue por los canales de drenaje, entre otras) cambiaron el paradigma de los ríos como fuentes de agua y de irrigación para dar paso al nuevo concepto que los ponía como responsables de las inundaciones y focos de infección.

Así llegamos al río La Piedad, que fue entubado a través de 11.3 km entre 1945 y 1960 y donde se construyó parte del Viaducto Miguel Alemán para solucionar la congestión vehicular y, supuestamente, los problemas que generaban sus aguas contaminadas que se usaban como desagüe. A continuación, les presentamos la historia de este río y los esfuerzos ciudadanos que no sólo evitan su muerte, sino que buscan revivirlo ante una nueva visión de ciudad.


https://cdn.knightlab.com/libs/juxtapose/latest/embed/index.html?uid=81e12922-47b8-11e6-8309-0e7075bba956Antes y después del Río La Piedad. (Foto: especial)

El río La Piedad se extiende a lo largo de seis delegaciones: Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez e Iztacalco; desde los años 50 es sujeto decontención y ahogo debido al manejo de nuestras excretas en la encomienda antropocéntrica deabatir problemas de salud pública e inundaciones. El río nace limpio y se contamina al paso urbano. La política pública de antaño sigue vigente: entubar los ríos. El río continúa sin la posibilidad de ser lo que es, un sistema vivo. Esta maniobra urbana es ejemplo de la consolidación de la infraestructura gris promovida por gobiernos que persistentemente han inducido un falaz saneamientode las aguas residuales que son expulsadas de la ciudad mediante tuberías, bombas y túneles. Así, el soterramiento de nuestros ríos se convirtió en caminos paralelos pavimentados; la infraestructura gris que ha privilegiado principalmente la movilidad motorizada privada, hoy sigue siendo viaductos vehiculares o segundos pisos, el transporte y el agua en nuestra cuenca han ido de la mano. Este modelo debe cambiar, no se puede comprender la salud humana sin la salud de los ecosistemas.

Después de 60 años de esa decisión, un grupo de ciudadanos inspirados por Elías Cattan, fundador de la iniciativa, buscamos reivindicar nuestro vínculo con el agua al recuperar los ecosistemas nativos insertos en espacios públicos. Sostenemos que la regeneración debe darse en lo urbano, al procurar nuestros sistemas de soporte de vida en el espacio público: ya sea desde lo micro –en las banquetas y calles–, hasta lo macro –los ríos urbanos y bosques–. Estos escenarios son idóneos para retener agua pluvial y aumentar la recarga de los acuíferos, así como aprovechar las aguas residuales hasta logar su tratamiento en sitio.

Durante los últimos siglos, las aguas residuales han sido despreciadas, y se ha buscadoalejarlas lo más posible. Pero ahora, frente la creciente escasez de agua limpia, este humilde y abundante recurso empieza a ser revalorado. Los primeros en apreciar y aprovechar este recurso, serán los que sienten precedentes para su futuro uso. (Burns, 2009).

Nuestra propuesta es incidir en la transformación de la Ciudad de México a través de procesos sociales relacionados con la difusión, la gestión y el financiamiento a favor de la cultura del agua, lainfraestructura verde y la movilidad urbana sustentable que, en conjunto, producen el espacio público saludable. Hemos organizado diversos grupos y encuentros ciudadanos para dialogar y trabajar para que la regeneración del río La Piedad sea un vasto detonador de servicios ambientales desde el corazón vial de la capital, que ponga de manifiesto la interacción armónica de los habitantes con su ciudad.

En este proceso ciudadano hemos convocado cuatro “picnics en el río”, para honrar y vivir el río La Piedad como una entidad viva ─un gran corredor biológico─. Se llega a él caminando o en bicicleta, es un lugar de encuentro y contemplación, factores esenciales que serenan la vida en la ciudad. ¡Lo hemos vivido como un río vivo!, hemos enviado el mensaje de la existencia del río en medio del viaducto vehicular. Hemos propuesto que a lo largo de su flujo natural también se extienda una línea de transporte público. Rechazamos cualquier tentativa que tenga que ver con la construcción de un segundo piso. Hemos puntualizado que el río se debe humanizar. El río nos espera.


Picnic en el Río La Piedad (Foto: @neoperla)


Niños observan el Río La Piedad soterrado (Foto: @neoperla)

El 23 de mayo del 2012 promovimos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, a través de la Comisión de Participación Ciudadana, un punto de acuerdo para exhortar al entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal la viabilidad de la regeneración del río la Piedad en el cumplimiento de la Ley de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Desarrollo Sustentable. El punto de acuerdo fue aprobado por unanimidad por los asambleístas, sin embargo, la respuesta que emitió el órgano responsable, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México fue de inviabilidad:

En un escrito firmado por el titular de ese organismo, Ramón Aguirre Díaz y entregado a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, se le hace saber a los representantes populares que esa pretensión resulta cara y problemática, sobre todo por haber sido encajonado –durante los años 50 del siglo pasado– y haber construido a los lados los carriles del Viaducto Miguel Alemán, que constituye una de las vialidades más importantes que comunica, de oriente a poniente, la ciudad.

Recuperar los ríos y el manejo de espacios verdes de la Ciudad de México debería ser un tema prioritario para los administradores públicos locales. Los ciudadanos no la tenemos fácil al introducir este tema en el aparato gubernamental. No debemos renunciar. Seguimos insistiendo en otras escalas y espacios. No obstante, también debemos ser críticos y desestimar propuestas que disfrazan la infraestructura gris con elementos ornamentales verdes como la instalación de jardines verticales en las columnas del segundo piso del periférico financiado con patrocinios publicitarios. Los costos asociados al mantenimiento, la certificación de captura de carbono, un sustrato endeble y la falta de creación de espacios recreativos para el disfrute de las personas condicionan el desempeño de esta propuesta artificial.

Estamos convencidos y lo confirman expertos ambientales, quienes estipulan que los servicios ambientales en la Ciudad de México residen en los extensos sistemas naturales que están interconectados ─ríos con propiedades de los humedales[1] y bosques, son también conocidos comosumideros de carbono[2]─, generan hábitats naturales: flora, fauna, polinización, etc. También se requiere convocar externalidades positivas en la reducción de congestión motorizada, es decir,atenuando el uso del auto. Sólo así se logrará un impacto social y ambiental. En este sentido exigimos la obligación del gobierno hacia el derecho a la movilidad y la protección de la salud. No concordamos en que el gobierno apoye acciones logísticas o de permisos para consentir supuestas acciones de sustentabilidad.

De vuelta a la gestión ciudadana, también hemos caminado cuenca arriba en el poniente de la ciudad y propuesto infraestructura verde y planes de manejo de áreas naturales, suelos de conservación y parques urbanos, específicamente en Santa Rosa Xochiac en el Desierto de los Leones, Río Tacubaya, Río Becerra, Río Magdalena, barrancas Bezares y Barrrilaco.

https://cdn.knightlab.com/libs/juxtapose/latest/embed/index.html?uid=f01ede44-47bc-11e6-8309-0e7075bba956Barranca de Bezares en la delegación Miguel Hidalgo (situación actual vs manejo sustentable de agua).

También proyectamos la banqueta saludable de la Ciudad de México en la Delegación Gustavo A. Madero a través de la construcción de un humedal que sirve como planta de tratamiento de aguas residuales y que embellece el espacio público. Esta gestión ciudadana se lleva a cabo con la Autoridad del Espacio Público desde 2013. También reconocemos y celebramos el primer intento gubernamental encaminado a la implementación de infraestructura verde en una banqueta de la Avenida Legaria en la Delegación Miguel Hidalgo, la cual está destinada a infiltrar agua de lluvia. Las columnas ornamentales no se podrán comparar con los servicios ecosistémicos que producirá este breve espacio urbano.


La banqueta saludable de la CDMX en la Delegación Gustavo A. Madero, gestión ciudadana en la Autoridad del Espacio Público desde 2013. (Render: @Taller13)

Estos esfuerzos se pueden mirar diminutos para la vasta complicación ambiental y el entramado institucional en letargo, los debemos alentar como el origen de otra forma de hacer ciudad, que promueva la salud y la vida, para planear y vivir la ciudad como una solución.

*Este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no representa, necesariamente, la postura de CTS EMBARQ México, del World Resources Institute (WRI) o de este portal.

[1] Las plantas de tratamiento con humedales permiten el flujo de aguas residuales entre sus raíces se forman bacteria que filtran y absorben los contaminantes, a la vez que permiten la oxigenación del agua. (Burns, 2009)

[2] Los sumideros alimentan el caudal de ríos subterráneos que a su vez suelen alimentar acuíferos que son importantes fuentes de agua, tanto para los humanos como para ciertos hábitats. Los sumideros absorben el carbono de la atmósfera y contribuye a reducir la cantidad de CO2 del aire.

Bibliografía

Burns, E. (2009.) Repensar la Cuenca: la Gestión de Ciclos de Agua en el Valle de México.

Suarez, A. Et al. (2011). Infraestructura verde y corredores ecológicos de los pedregales: ecología urbana del sur de la Ciudad de México. Universidad Nacional Autónoma de México. Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal. México.

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, formada con objeto de preservar la colonia habitacional unifamiliar preponderantemente, con calles de trafico calmado, seguras para la bici, parques, banquetas adecuadas para ir caminando a centros de barrio con comercios y servicios y oficinas solo en áreas designadas.
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