La gran pregunta: ¿podemos tener venta informal en banquetas amables para peatones?

Los vendedores ambulantes son un pilar crítico de la economía informal, pero al multiplicarse, la cantidad de espacio disponible en aceras y banquetas se encoge. La problemática de cómo hacer espacio para dichos vendedores se ha convertido en una cuestión urgente y polémica que las ciudades deben enfrentar.

Origen: La gran pregunta: ¿podemos tener venta informal en banquetas amables para peatones? — dérive LAB

¿Cómo pueden las ciudades mantener banquetas amables con el peatón, permitiendo al tiempo que los vendedores informales se ganen la vida?

La percepción negativa de la venta informal es un problema que invade las ciudades de todo el mundo, sin embargo se ha demostrado que su integración exitosa puede aportar de diversas maneras a la prosperidad de una ciudad.

Desafortunadamente, hoy en día muchas ciudades no tienen dentro de su visión la posibilidad del comercio ambulante como un elemento positivo. Alrededor del mundo, estamos retirando vendedores y arrasando con distritos de mercados, en los que los vendedores compiten por contribuir a una experiencia pública compartida. A menudo, reemplazamos a vendedores informales con tiendas de marca que únicamente le restan valor a zonas con grandes flujos peatonales. Frecuentemente, bajo la  promoción de planes de movilidad, desarrollo económico o “diseño de clase mundial”, creamos ciudades que imposibilitan dicha escala -fundamental- de actividad económica.

Al planear bajo ideales occidentales de movilidad -rápida y efectiva-, maximizando rentas comerciales y aplicando conceptos de diseño y branding, nos olvidamos del propósito más central de los sistemas de transporte y de las calles mismas: éstas son lugares donde la gente quiere estar. Las mejores calles son aquellas que difuminan las diferencias entre las actividades públicas y privadas, entre las transitorias y estacionarias, mientras cumplimos objetivos públicos comunicados de manera informal.

Al haber desinvertido y frecuentemente menospreciado estos espacios autogestionados, los mismos negocios se han visto obligados a un modo de marginación y/o supervivencia.

Las ciudades primeramente se formaron como mercados informales en la calle, y probablemente el centro de su problemática está en que han trabajado arduamente para eliminar esa función primaria. Las mejores calles, espacios públicos y mercados son autogestionados y se auto-organizan, sin embargo, muchos ven el orden y el caos como opciones únicas para nuestras calles.

Cuando los vendedores informales y la vida que posibilitan son apoyados y presentados sin estigmas, estos pueden ayudar a crear lugares irónicos y conductores de cultura, definiendo la ciudad. Basta pensar en los vendedores de libros en la ribera del Sena, el mercado de flores en Mumbai, los músicos y actores en las Ramblas de Barcelona, el mercado flotante de Bangkok, los tianguis de México y el mercado de fin de semana de La Paz, Bolivia, donde mujeres indígenas le dan propósito y valor a varios metros cuadrados de calle.

Ciertamente los esfuerzos para ordenar la venta informal a través de la eliminación o regulación a menudo se ponen en práctica en formas que impiden su potencial inherente de crear lugares (placemaking). Promover la venta como parte de un esfuerzo de placemaking puede crear destinos, negocios y garantizar ingresos y compras a personas de bajos recursos, a quienes la ciudad no está contemplando. El placemaking como proceso, ya sea dirigido de manera informal o formal, comienza maximizando el uso público y la gestión del espacio público, en vez de hacerlo a través de soluciones de diseño o resultados definidos de manera obtusa.

Cuando la capacidad de autogestión de la venta informal al por menor no existe, un proceso de placemaking puede ofrecer la participación, autorregulación o formalización a través de la inversión para elevar la función del vendedor.

La venta informal necesita ser respaldada y desafiada para contribuir a la esfera pública. Aquellos lugares en donde la regulación informal no existe, deberán considerar reglas e infraestructura. La ciudad sana y competitiva del futuro será una “Ciudad Mercado” con un espectro completo de los mercados informales a formales y de venta al por menor, todos compitiendo para contribuir a la esfera pública.

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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