Los Primeros Principios de Urbanismo parte1

https://medium.com/sidewalk-talk/the-first-principles-of-urbanism-part-i-18105c03cdcf#.aiu02ltjd

Antes de poder predecir cómo la tecnología podría formar ciudades, tenemos que identificar las eficiencias esenciales – y costos – de los entornos urbanos.

Siempre me he considerado un urbanista. He estudiado historia urbana. He sido funcionario de gobierno de una ciudad grande. He ayudado a dirigir una organización global de alcaldes.

Es un poco sorprendente que hoy me encuentre siendo parte de una empresa de tecnología, Sidewalk Labs. Nuestra misión en Sidewalk es desarrollar tecnología que haga la vida urbana mejor, en parte mediante reduciendo la brecha entre tecnólogos y urbanistas. Nuestro CEO, Dan Doctoroff, le gusta señalar que urbanistas y tecnólogos no hablan el mismo idioma. A menudo cuando entro a mi oficina me siento como un extraño en una tierra extraña. Pero – lentamente estoy aprendiendo a hablar tecnología .

Una cosa que he aprendido en el camino es que a los tecnólogos les encanta abordar problemas desde los primeros principios, centrándose en lo esencial más que en la práctica existente. Silicon Valley no inventó este enfoque; Platón lo usó. Y por supuesto, los primeros principios, por si mismos, no indican cómo arribar a algún estado futuro; la tarea de hacer que las cosas sucedan en el mundo como existe -con instituciones, actores, infraestructura y dependencias de caminos- es una manera como urbanistas pueden añadir valor a los tecnólogos.

Pero recientemente me he encontrado regresando a los primeros principios porque tantas de las preguntas que necesitamos pensar sobre enfocarse en cómo la tecnología va a cambiar las ciudades del futuro. Todos estamos haciendo estas preguntas: ¿Los vehículos autónomos conducirán a super-viajes al trabajo y expansión dispersa masiva,  o permitiran compartir viajes para remplazar el auto privado? ¿Podría la construcción robótica hacer la vivienda más barata? ¿La realidad virtual hará innecesarias las ciudades?

Un reto que enfrentamos al responder estas preguntas es que algunos de los factores que históricamente han ayudado a explicar las ciudades ya no son válidos. Los costos de transporte, los agrupamientos de conocimiento y comunicación, y la creciente especialización han sido razones desde hace mucho tiempo por las cuales la gente gravita hacia las ciudades. Pero estos factores no tienen el mismo poder explicativo que alguna vez hicieron gracias a avances como el embarque economico, los teléfonos inteligentes y la conectividad digital.

Del mismo modo, no podemos confiar en argumentos para ciudades que sólo son verdaderas hoy debido a la tecnología o las instituciones actuales. Sabemos que las ciudades son buenas para el medio ambiente; sobre una base per cápita, los urbanitas crean menos gases efecto invernadero que personas viviendo en entornos suburbanos. Pero la amplia disponibilidad de energía solar y vehículos eléctricos podrían inclinar la balanza en algún momento a favorecer áreas suburbanas, ya que es más fácil para una casa unifamiliar generar su propia electricidad con paneles solares que para un gran edificio de apartamentos. Así, mientras las ciudades son hoy un sendero claro hacia la sostenibilidad, eso puede no ser cierto para siempre.

Finalmente, debemos tener mucho cuidado de no confundir nuestras preferencias con valores intrínsecos. Me gustan las ciudades. Pero eso es una preferencia. Tambien el hecho de que alguien quiera un jardin trasero o una piscina y un lote de un acre. Los gustos humanos cambian, y con frecuencia cambian en respuesta a lo que la tecnología hace disponible.

Por tanto, si tenemos alguna esperanza de adivinar cómo la tecnología cambiará las ciudades -y de moldear ese cambio con buenas políticas y planificación- necesitamos despojarnos de nuestra comprensión histórica, nuestro enfoque en tecnología existente y nuestras preferencias personales. En resumen, necesitamos llegar a los primeros principios. Y eso requiere ver primero a los elementos esenciales de una ciudad: gente y espacio.

Las tres eficiencias de la densidad

Fundamentalmente, una ciudad es un denso asentamiento de gente. Las definiciones varían, por supuesto, pero cuando suficiente gente vive agrupada, y ese espacio alberga múltiples actividades, incluyendo trabajo y comercio, puedes ver una ciudad. Eso no tiene por qué ser Manhattan o Hong Kong. Podría ser Old Town Alexandria o el centro de Palo Alto; Llamale de 3.000 a 3.900 personas por kilometro cuadrado. Pero la esencia de una ciudad es la densidad.

Y la densidad tiene una muy grande implicación: cada persona usa menos espacio. En cierto modo, es una tontera decirlo; es la definición de densidad. Pero su implicación es profunda: cuando la tecnología hace a la densidad más valiosa, las ciudades serán más atractivas. Cuando la tecnología hace la densidad menos valiosa, las ciudades serán menos atractivas.

Así antes que podqmos evaluar qué impacto puede tener la tecnología en la vida urbana, necesitamos desnudar la densidad a sus elementos básicos. Si pensamos en los efectos de usar menos espacio por persona, llegamos a tres eficiencias básicas que definen las ciudades: conservación de recursos, utilización de activos e interacción física. Esto puede sonar demasiado técnico, pero en realidad son muy intuitivos, y son críticos para entender qué forma tomaran las ciudades en el futuro.

La conservación de recursos dice que la gente en áreas densas usa menos recursos -–energía, viajes, tiempo, bienes– que la gente en áreas menos densas. Esta eficiencia viene directamente de la densidad, porque mucho de lo que consumimos no es conducido por nuestros apetitos sino por el espacio que habitamos.

En ciudades, se disminuye el uso de energia el uso de energía porque, hay menos espacio interior por persona, a calentar, enfriar e iluminar. En ciudades se disminuye el uso de agua porque no existen los céspedes exuberantes, que representan la mitad del consumo en hogares. Los desechos sólidos también disminuyen, conducidos por la incapacidad de almacenar cosas, y la tendencia a comer fuera más a menudo; Sólo en el estado de New York, residentes de zonas súper urbanas (+19.000 personas por kilometro cuadrado) desechan 1 kilo al día, mientras que la gente en zonas suburbanas (menos de 3000) desechan 1.75

Analisis de Sidewalk Labs de Hinsdale, Columbia University Earth Institute (2014) and NYC Planning Community Portal. (Image: Sidewalk Labs)

La densidad también permite y requiere una mayor utilizacion de activos utilización de los activos, que es la idea simple de que cualquier cosa -–sea un taxi, un parque, una mesa de comedor – es utilizada más a menudo y por más personas.

Sabemos esto intuitivamente: a pesar de su tamaño, el Central Park de Nueva York es usado mucho más intensamente que el jardin trasero de cualquiera. Pero la utilización de activos va aún más allá que eso. El mismo largo de tubería de agua puede servir a más viviendas si están estrechamente empacadas que si están dispersas. Esta ventaja se aplica a prácticamente todos nuestras redes de servicios: tubos de alcantarillado, cables eléctricos, torres de celulares y similares. Y muchos otros tipos de activos se proporcionan más por distancia que por uso; Cada pequeña ciudad quiere tener una biblioteca, incluso si la mayor parte del tiempo apenas y se utiliza.

La eficiencia final de la densidad urbana es la prevalencia de las interacciones físicas.

Desde hace tiempo escuchamos la idea de que Internet haría innecesarias las ciudades, pero de hecho, hemos visto el efecto contrario: mientras mayor sea la conectividad permitida por tecnología por si misma fomenta nueva demanda de encuentros cara a cara, –e incluso los hace más valiosos. Blue Apron podría reemplazar el viaje a la tienda para comprar los ingredientes de la cena, pero no sustituye la experiencia de cenar en un restaurante agradable. En muchos casos, hace que la experiencia sea más deseable.

Este beneficio es particularmente fuerte en el área donde las telecomunicaciones rara vez sustituyen: interacciones no planificadas. Podemos convertir nuestras reuniones en videoconferencias y nuestro chit-chat en mensajes de texto, pero no hemos encontrado una manera natural de recrear la conversación lateral que nos da una nueva perspectiva o una nueva amistad. Hay una razón por la que siempre imaginamos grandes ideas esbozadas en servilletas de cóctel; no muchas salas de conferencias tienen servilletas de cóctel.

Así que congregar gente en el mismo lugar es un diferenciador muy grande. También es una razón clave por la que la densidad parece acelerar la inovacion, crear comunidades mas fuertes y permitir mayor movilidad social.

Los tres costos de la densidad

Las eficacias de densidad descritas anteriormente podrían ser llamadas “buenas” fricciones. Pero hay muchas malas fricciones que provienen de aglomerar mucha gente en pequeños espacios, también, incluyendo una dependencia de los sistemas centrales, una dependencia en la confianza y una necesidad de coordinación. Estos conceptos son igualmente críticos para predecir cómo la tecnología podría cambiar ciudades en los años por venir.

La dependencia en sistemas centrales no es mala inherentemente, sino porque los sistemas centrales deben servir a mucha gente, su manejo es más compleja que la de sistemas autó contenidos.

El agua es un ejemplo. En áreas de baja densidad, los pozos pueden suministrar agua. Pero no es factible cavar un pozo en áreas urbanas, y aún si pudieras, la demanda es demasiado alta. Eso crea la necesidad de un sistema central. También deja a residentes de la ciudad sin alternativa –estás encerrado en ese sistema– lo que a su vez genera preocupaciones en torno al acceso y equidad. Si la gente no tiene opciones, la competencia que hace funcionar a la empresa privada tan bien se rompe; esa es una razón por la que servicios públicos urbanos están tan fuertemente regulados, u operados por gobierno.

Y debido a que los sistemas centrales tienden a proporcionar un estándar de servicio, todo el espectro de clientes tiene que aceptar el mismo producto. Los mismos problemas corren a través de muchos sistemas: electricidad, transporte publico, y mas.

Las zonas de baja densidad pueden salirse con la suya con sistemas auto-contenidos de agua, pero las zonas urbanas densas necesitan sistemas centrales que requieren estructuras de manejo más complicadas. (Image: Sidewalk Labs)

Los sistemas centralizados conducen a una segunda fricción urbana: la dependencia en la cortesía y la confianza para hacer que la densidad funcione.

La estrecha proximidad personal de entornos urbanos significa que las decisiones personales de todos son mucho más probables que impacten otras personas, y viceversa, que en un zona de baja densidad. Parte de esta necesidad viene de la simple proximidad: el ruido del patio trasero de una townhouse es más probable que moleste a un vecino que si cada uno tuviera un lote de medio acre. En ciudades, el espacio de amortiguamiento es limitado.

Este costo es también el lado humano de la alta utilización de activos –el compartir– que permite la densidad. Si comparto una acera, un parque o un vagon de metro contigo, mi capacidad para disfrutar de esa experiencia depende de tu comportamiento. Así que si no confío en la gente a tu alrededor, o no respeto tus necesidades, es poco probable que podamos compartir espacios bien. Si mi perro se ensucia en la acera, o rompo la banca del parque, o derramo una bebida en el asiento del metro, eso socava tu capacidad de usarlo.

La fricción final –en cierto modo, la mayor– está en la necesidad de coordinación que impone la densidad.

En algunos casos, esta necesidad es simplemente sobre negociar espacio: requiere más atención conducir por una estrecha calle atiborrada de ciudad que hacerlo por un camino rural ancho y vacío. Una razon por la que la construcción a menudo cuesta más en zona urbana es porque los constructores tienen que operar en espacios reducidos sin áreas para agilizar el trabajo. Una vez más, hay menos espacio en ciudades para amortiguar la actividad humana.

En otros casos, esta necesidad tiene que ver con el hecho de que cada decisión impacta a muchas otras personas. Cuando todo, desde emisitir un solo permiso de construcción para mover una parada de autobús afecta a una gran población, sera mucho más difícil alcanzar una decisión sobre cualquier cosa.

Y estas dos cuestiones se combinan entre sí: la proximidad sube la apuesta de las negociaciones, y la escala hace la negociación mucho más difícil. Visto asi, ¡es absolutamente asombroso que alguien pueda lograr que algo se haga en ciudades!

Las implicaciones de los primeros principios del urbanismo

Tomados juntos, pienso de ellos como los primeros principios de densidad, y los encuentro que son una manera de ayuda para pensar qué hace a las ciudades atractivas o no atractivas.

Por ejemplo, el argumento de que las ciudades son más sostenibles, elaborado primeramente por David Owen y adoptado por líderes de ciudades en todo el mundo, se deriva de la eficiencia de recursos de la densidad. La utilización de activos explica por qué tantas nuevas tecnologías –desde la televisión por cable hasta Uber– han llegado primero a ciudades y sólo después se han extendido hacia suburbios y zonas rurales. Y la idea de Richard Florida de que la clase creativa involucra trabajadores para quienes las interacciones personales, especialmente las involuntarias, producen grandes beneficios.

Del mismo modo, los costos de coordinación explican el desafío fundamental de por qué áreas densas están tensas con política. El gobierno parece mucho más presente, mucho más involucrado en la vida cotidiana de un residente en una ciudad densa que en un suburbio de baja densidad, y ciertamente que en una zona rural. El simple hecho de que menos coordinación sea necesaria nos ayuda a comprender por qué parece tan a menudo que zonas menos densas tienen menos gobierno: no lo necesitan para ayudar a negociar espacios reducidos.

En conjunto, estos factores ayudan a explicar la naturaleza Jekyll-y-Hyde de ciudades. Sí, las ciudades hacen las cosas eficientes, pero también son hogar de terrible congestión de tráfico. Sí, las ciudades tienen grandes niveles de diversidad y cohesión vecinal, pero también son donde vemos amargas divisiones de comunidad y la política tribal enconada. Sí, las ciudades son extraordinariamente productivas, pero también son caras de construir y mantener.

Como urbanista, en realidad no había pensado que aqui sería donde terminaría; parece bastante básico, algo desalmado y altamente teórico. Tampoco es, a primera vista, muy perspicaz: por supuesto, la densidad es las dos cosas eficiente y causa fricción. Lo hemos sabido para siempre.

Lo importante de estos factores, sin embargo, es que pueden formar un marco que nos ayude a evaluar cómo cambios en tecnología pueden afectar las ciudades de una manera reflexiva y sistemática. En la Parte II de este post, usaré este marco para explorar cómo tecnologías pasadas han influido en la historia urbana de EUA, y luego desarrollar algunas reflexiones sobre lo que nuevas tecnologías realmente harán por –y para– nuestras ciudades en el futuro.

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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