Activistas en Venecia Luchan por su Ciudad

La ciudad mas bella del mundo nunca ha estado mas amenazada. Pero un apasionado movimiento de gente local esta decidida a mantenerla viva.

Origen: Activists in Venice Are Fighting For Their City – CityLab  FEARGUS O’SULLIVAN  @FeargusOSull

Venecia Contraataca

Alessandro Bianchi/Reuters 

Venecia podrá ponerse y lucir sus ropas de fiesta para el Carnival este fin de semana, pero ahora mismo muchos en la ciudad sienten que tienen poco que celebrar. Gimiendo bajo el peso de 30 millones de visitantes al año, el mas bello de los lugares sufre un grado de presión tal, que la pone en riesgo de ser empujada a su extinción como verdadera ciudad.

 

 

Mientras los visitantes alcanzan niveles de masa crítica que aporrean los adoquines del pavimento, la vivienda para los residentes locales está desapareciendo. La población de la ciudad central ha caído a 54.000. Mientras los meses de invierno pueden ser calmados e incluso deliciosos, como mi colega David Dudley descubrió recientemente, la ciudad se ha convertido en un monocultivo económico. Tiendas y negocios que ofrecen servicios a residentes en lugar de turistas luchan por sobrevivir; años de corrupción política y lo que algunos lugareños ven como indiferencia oficial también han impuesto su costo. Luego, por supuesto, está la amenaza más grave de todas: el propio nivel del mar que se eleva. Aunque Venecia puede estar enfrentando obstáculos brutales, esta situación de peligro esta energizando a residentes locales que luchan hasta con las uñas y dientes para salvarla y mantener viva la ciudad. CityLab habló con algunos de esos activistas que luchan por mantener Venecia a flote.

Demasiada Gente

Tratando de acomodar a 30 millones de visitantes en una ciudad tan pequeña e intrincada como Venecia es tratar de cuadrar el círculo. “Esta ciudad es un área finita de islotes rodeados de canales, donde muchas calles no son más amplias que callejones”, dice Jane Da Mosto, directora ejecutiva del grupo de activistas We Are Here Venice. “Hay una limitada capacidad para el lugar que se rige por cuellos de botella. La ciudad alcanza masa crítica casi todos los días de abril a octubre. ¿Todas las personas adicionales van a caminar sobre el agua? ”

El asedio diario de turistas no sólo hace la logística de gestionar los flujos de gente compleja: Tiene la tendencia a aplanar la vida local como una estampida de ganado en un prado de flores. Giovanni Di Giorgio, un veneciano de 23 años nacido en Italia y miembro del grupo de presión Generazione 90, dice que esta presión esta fundamentalmente re-formando la ciudad, y no para mejor. “Venecia como era hace 20 años simplemente ya no existe”, dice. “Los cambios han sucedido tan rápido que se siente como despertar de un coma para encontrar de repente lugares que conoces son extraños y fantasmales, hostiles. La población ha caído drasticamente, los teatros han cerrado, una de las librerías más grandes se ha convertido en una tienda de ropa para los visitantes. A pesar de que las calles están llenas a reventar con turistas, para nosotros los venecianos el lugar ahora parece vacío. Sentimos que somos una especie en peligro de extinción. ”

No es sólo un caso de alienación. La vida dia a dia se ha vuelto más complicada, dice Di Giorgio. “Cuando yo era un niño, Venecia estaba llena de tiendas locales históricas, pero ahora hay un montón de tiendas que venden basura producida en masa a turistas. Pequeñas y simples cosas de la vida, como encontrar a alguien que le cosa botones a una camisa que los ha perdido, se está volviendo imposible.

Son este tipo de molestias cotidianas las que están empujando a los venecianos -especialmente los más jóvenes- a otras partes a hacer sus vidas.

Demasiados Cruceros y Excursionistas de un dia

Un crucero empequeñece la ciudad mientras se arrastra lentamente a lo largo de un canal en 2014. Stefano Rellandini/Reuters

No es sólo la cantidad de visitantes lo que plantea un problema para Venecia, es la calidad de lo que entregan en beneficios concretos a la ciudad. Muchos visitantes de hoy son lo que Giovanni di Giorgio llama “turistas de aplastar y agarrar”. Inundan la ciudad durante unas cuantas horas y luego se van, habiendo comprado poco más que refrescos y un singular souvenir. Entre este grupo, los lugareños se sienten especialmente frustrados por aquellos que arriban en cruceros, un fenómeno que realmente despego en los últimos veinte años. De 1997 a 2011, el número de visitantes de cruceros a Venecia se incremento en casi cinco veces.

La UNESCO se comprometió a poner a Venecia en su lista de sitios del patrimonio mundial en peligro de extinción si no se ofrece un plan para redireccionar los grandes cruceros y evitar que entren a la laguna.

De hecho, los venecianos estan tan hartos de ellos que han recurrido a la piratería. En septiembre, una flotilla de pequeños botes locales guiados por manifestantes vestidos como bucaneros se agolparon en los canales mientras un gran crucero navegaba hacia la terminal Marittima Basin, hostigando a la nave para dar a conocer su frustración. Su ira es comprensible. La vista de estas inmensas embarcaciones como Godzilla que asoman por encima de canales y palacios de escala modesta, puede sentirse tan incongruente como un tiburón en un chapoteadero para niños.

La actual terminal de cruceros está dentro de la propia ciudad y los barcos llegan al delicado e histórico centro antiguo de la ciudad alrededor de la Plaza de San Marcos mientras serpentean a lo largo del Canal de la Giudecca hacia su lugar de atraque. (generando turbulencias perjudiciales a su paso). Luego vomitan visitantes que ya durmieron y comieon a bordo, limitando el beneficio económico para las pequeñas empresas. Es de tal magnitud disruptiva su intrusion que el verano pasado, la UNESCO se comprometió a poner a Venecia en su lista de sitios de patrimonio mundial en peligro de extinción si no ofrece un plan para redireccionar los grandes cruceros evitando que entren en la laguna para febrero de 2017

Como explica Jane Da Mosto, los buques gigantes tienen un impacto muy superior al número de visitantes que contribuyen al total de la ciudad: “Los cruceros pueden representar sólo dos de los 30 millones de visitantes anuales, pero se concentran en los meses de verano y todos vienen al mismo tiempo. Sin contar la tripulación, los cruceros pueden traer a 3.000 personas a tierra en el mismo lugar. Arrojar ese número de personas, todas a la vez tiene un impacto increíble”.

Ha habido planes propuestos para aliviar la presión sobre Venecia moviendo la terminal a un lugar alejado de Venecia, la cercana Marghera o a un puerto mar adentro en Punta Sabbioni. Pero la frase “hay planes” es repetida con demasiada frecuencia en la historia de Venecia, e invariablemente no se toman las medidas necesarias para hacerlos realidad. Después de que el alcalde Brugnaro de Venecia (más sobre él más adelante) se reunió con funcionarios de la UNESCO en París el 1 de febrero, las amenazas de decretar a la ciudad ‘en peligro de extinción’ se han silenciado. Sin embargo, las acciónes reales sobre el problema están ausentes. Construir nueva terminal llevaría tiempo, y aún no se ha encontrado ningún sitio adecuado o aceptado por lugareños y compañias navieras. El acuerdo, y  la construcción real, permanecen esquivos de alcanzar.

Demasiados Airbnb’s

Un cartel anuncia las exposiciones Awakening Venexodus, destacando la salida de residentes de la ciudad. (Awakening)

La población de Venecia no está disminuyendo simplemente porque la gente está cansada de la aglomeracion. Muchas personas a quienes les encantaría vivir aquí no pueden hacerlo porque los apartamentos son muy escasos. Competir con turistas espacio para dormir finito desde hace tiempo ha puesto las rentas venecianas en el lado alto, pero el aumento de las rentas vacacionales de corta estancia esta haciendo las cosas aún más difíciles. Este es un estribillo común en Europa, por supuesto, pero mientras Airbnb puede ser acusado en Berlín o Barcelona de subir las rentas y hacer disponibles apartamentos escasos, algunos activistas temen que en Venecia, están secando por completo la oferta.

Tal es la sobreexplotación de Venecia que incluso el continente está siendo azotado por las presiones turísticas.

Marco Secchi es un fotógrafo que ha trabajado con el colectivo Awakening para crear obras de arte público destacando los problemas de Venecia. Él señala que los 6.000 apartamentos oficiales de vacaciones de la ciudad (un número enorme en una ciudad de 54.000) son probablemente sólo la mitad del total, muchos no son declarados para evitar impuestos. Esto deja poco para los lugareños, él dice: “Hoy si usted acude a un agente de bienes raíces y le pide un apartamento, ellos dirán:”Sí, tenemos unos cuantos miles de propiedades disponibles. “Tan pronto como mencionamos que buscamos algo a largo plazo, cerraran el libro y dirían que no tienen nada “.

La razón es simple: Los propietarios pueden ganar más dinero en una semana de los turistas que lo que pueden en un mes de los residentes permanentes. Si estas viviendas estuvieran disponibles para los lugareños, Secchi insiste en que seguramente serían rentados rápidamente. Después de todo, más de 60.000 personas ingresan cada mañana desde el continente a la ciudad para trabajar.

Durante décadas, los venecianos han resuelto el problema de encontrar un hogar votando con sus pies. Mucho más residentes viven ahora en Mestre, una ciudad parcialmente-industrial donde el solitario puente a Venecia toca el continente italiano. Mestre es un lugar, tipo lugar de trabajo, bastante decente aunque colocarlo al lado de una de las ciudades más bellas del mundo hace que parezca un lugar más horrible de lo que es. Pero tal es la sobreexplotación de Venecia que incluso el continente está siendo azotado por las presiones turísticas. Marco Secchi de Awakening dice que, debido a que el espacio era tan escaso en Venecia, los hoteles y propietarios de Airbnb ahora apuntan al continente para expandir el auge: Los alquileres están aumentando rápidamente en Mestre también, empujando a la gente tierra adentro en búsca de vivienda asequible.

Mientras tanto, las partes históricamente menos explotadas de la Laguna de Venecia, como la agradable antigua isla pesquera en Burano, están experimentando su propio auge inmobiliario que hace el vivir allí cada vez menos asequible para el disminuido número de residentes permanentes. La idea de tratar a Venecia como un parque temático donde los trabajadores se trasladan desde humildes asentamientos en el continente puede parecer sombría. Los aumentos actuales del alquiler en el continente sugieren que incluso ese futuro puede no ser sostenible.

Demasiada Poca Accion

La Policia sufre para controlar hordas de turistas en la Plaza de San Marco (Alessandro Bianchi/Reuters)

La política italiana puede tener una reputación de imperfección, pero los representantes de Venecia siguen siendo elegidos por los ciudadanos -como han sido (en cierto modo) desde los tiempos de la República de Venecia, en el siglo XIII, una de las democracias más duraderas de Occidente. Entonces, ¿por qué no han votado legisladores que puedan manejar a la descontrolada industria turistica?

Una respuesta yace en los límites electorales de la ciudad. De una población total de poco más de 260.000 habitantes, sólo 54.000 viven en los seis Sestieri de la ciudad, los barrios que forman la ciudad histórica. Otras 35.000 viven en otras islas de la laguna, como en el enclave vidriero de Murano o a lo largo del Lido, el banco de arena que separa la laguna del Adriático. La mayoría de los ciudadanos de Venecia, sin embargo, ahora viven en Mestre, que fue amalgamada con Venecia en 1926. Para ellos, la creación de empleos es una prioridad mayor que la calidad de vida dentro del Sestieri, que significa, digamos, la decadencia de los negocios locales en el área que no implica una perdida significativa de votantes.

En todo el municipio, los votantes también están algo atorados por la falta de buenas opciones. Mientras que la elección del alcalde de centro-derecha Luigi Brugnaro en junio de 2015 vino con promsas de apaciguar al turismo, ha habido poca acción. Este pasado otoño, la ciudad todavía estaba solo “considering” tales acciones como un tope al número de personas permitidas en la Plaza de San Marcos. Hasta la fecha, la acción política más conocida del alcalde Brugnaro ha sido prohibir libros que mencionen la discriminación o la homosexualidad en las escuelas de la ciudad, un movimiento cuyo fanatismo es igualado sólo por su irrelevancia total a los problemas de la ciudad.

Es difícil reunirse con mucho entusiasmo por tal figura, hasta que te das cuenta de que el predecesor de Brugnaro está actualmente en juicio por corrupción. Giorgio Orsini, miembro del Partido Demócrata de centro-izquierda, es acusado, junto con otros 35 coacusados, de recibir €20 millones en sobornos por parte de los contratistas que construyen la barrera anti_inundacion MOSE, un sistema de defensa acuática astronómicamente caro que quiza ni siquiera funcione. Obligados a escoger entre figuras como éstas, no sorprende, como dice Giovanni di Giorgio de Generazione 90, que muchos venecianos estan”exahustos por los últimos 30 años de política, y por una década pasada que ha visto a la ciudad tratando de enderezar horribles decisiones pasadas con decisiones aún más malas”.

Venecia Contra Ataca 

Un residente en una protesta en noviembre que lla a controlar la poblacion turística. Su pancarta dice: “¡Adios Venecia!” (Manuel Silvestri/Reuters)

Leyendo esta letanía de problemas, usted puede estar tentado a dejar que Venecia se hunda en el mar y acabar con ella. Esta es, sin embargo, una ciudad singularmente duradera, y su futuro está lejos de estar perdido. La mala gestión de la ciudad ha estimulado a muchas personas a la acción, con grupos como Generazione 90, Gruppo 25 Aprile, We Are Venice y Awakening todos presionando duro para el cambio mediante el cabildeo, la protesta, la organización de base y la participación de los medios de comunicación. (Gruppo 25 Aprile, por ejemplo, se disculparon no estaban disponibles para una entrevista porque estaban a mitad de organizar un flashmob de protesta).

En el lado más colaboracionista, en parte gracias a las discusiones con Generazione 90 es que la ciudad está de nuevo debatiendo un límite oficial de acceso a la Plaza de San Marcos. Mientras tanto, el escrutinio de los medios de comunicación internacionales, como el presente articulo del autor Salvatore Settis en The New York Times, está aumentando la presión sobre las autoridades locales y nacionales.

Las demandas que los grupos de activistas locales están presentando son numerosas, pero sensatas. A finales de enero, Gruppo 25 Aprile produjo un manifiesto tipo barnstorming, exponiendo las acciones que sienten que la ciudad necesita. Entre muchas demandas, quieren una suspensión mínima de dos años en los permisos para cambiar unidades residenciales en alojamiento turístico, así como controles estrictos sobre los flujos turísticos. Quieren ver fondos para diversificar los empleos locales, promoviendo sectores tales como investigación marítima y artesanía tradicional. También quieren utilizar espacio en el hospital cívico para un centro de formación médica vinculado con la cercana Universidad de Padua.

Atardecer en el Carnaval. (Alessandro Bianchi/Reuters)

El grupo está solicitando prioridad de planificación y exenciones fiscales para las empresas que atienden a los locales; también quieren más instalaciones deportivas. Finalmente, la vida cotidiana también podría hacerse mas facil mediante simples placeres tales como la reapertura del antiguo cine al aire libre de temporada o la duplicando la frecuencia del Mercado de Pulgas de Santa Marta. Es difícil estar en desacuerdo con tales propuestas, o incluso cuestionar su viabilidad en una ciudad donde los ingresos turísticos siguen siendo vastos, incluso si los beneficios a menudo terminan en otras partes.

Dado el volumen actual de problemas que Venecia enfrenta, conseguir que todas estas demandas sean satisfechas puede ser tarea difícil. Salvar a Venecia de sumirse en un revoltijo tóxico de sobreexplotación es sin embargo algo que muchas personas deberían preocuparse, independientemente de si han visitado o planean hacerlo. Venecia, después de todo, es una prueba concreta de que, lejos de ser completamente horribles, los humanos son de hecho seres ingeniosos, inventivos, cultos, y creativos. Somos capaces de diseñar y hacer una gran ciudad de un poco pormetedor pantano fangoso azotado por mareas y hacer esa ciudad sin paralelo un centro del genio arquitectónico y la experimentación social. Es un feliz milagro que esta extraña ciudad acuática siga siendo un organismo vivo, un lugar cuya intrincación de invención y de intensa y penetrante belleza puede hacer que los espectadores ríen involuntariamente de puro deleite. Acosada como puede ser, Venecia sigue siendo lo mejor de nosotros. No podemos dejar que se ahogue.

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Acerca de salvolomas

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