Los Primeros Principios de Urbanismo: parte II 

La tecnologia digital puede ser buena o mala para las ciudades. En que sentido ira depende que tan bien los tecnólogos y los urbanista trabajan juntos.

Origen: The First Principles of Urbanism: Part II – Sidewalk Talk – Medium

La semana pasada, compartí los resultados de un esfuerzo que realizamos en Sidewalk Labs para pensar los primeros principios de urbanismo. Para resumir, concluimos que el urbanismo es básicamente densidad. Sí, sí, gran sorpresa. Pero lo más significativo, el hecho clave que hace que las ciudades sean más o menos atractivas a lo largo del tiempo es cómo las eficiencias de la densidad se equilibran con los costos de la densidad. Llámalo, si quieres, el equilibrio entre buena fricción y mala fricción.

La eficiencias fueron estas:

  • Densidad permite un mucho mas bajo consumo de recursos y tiempo
  • Densidad permite una mayor utilización de los activos
  • Densidad implica interacciones físicas frecuentes.

Y los costos fueron estos:

  • Densidad lleva a una dependencia en sistemas centrales.
  • Densidad aumenta la necesidad de cortesía y confianza.
  • Densidad requiere coordinación y negociación.

Este ejercicio no es sólo un juego de salón. Lo que es útil sobre estas fricciones buenas y malas es que representan un marco para explorar cómo las tecnologías podrían impactar los entornos urbanos. Este tipo de herramienta puede guiar a empresas de tecnología con esperanza de implementar responsablemente nuevas innovaciones en las ciudades; de lo contrario, empresas como Sidewalk pueden encontrarse desarrollando tecnología que es urbana en aplicación, pero que en realidad no hace a las ciudades mejores. También es útil para formuladores de políticas trabajando para proteger el interés público, porque puede resaltar cuáles podrían ser los impactos a largo plazo de una determinada tecnología.

Antes de tratar de pensar en el futuro, probamos este marco contra el pasado. ¿Puede ayudarnos a comprender, por ejemplo, el ultimo siglo y medio de historia urbana americana?

Resulta que si puede.

Los principios de densidad pasados

La más grande era de urbanización en EUA fue entre los años 1880’s y 1920’s, lo que historiadores etiquetan como la Era Progresiva. Usando nuestros primeros principios de densidad, encontramos que durante este tiempo las eficiencias de la densidad llegaron a ser mucho más valiosas de lo que habían sido previamente. Nuevas formas de infraestructura – sistemas de alcantarillado, líneas eléctricas, tranvías y similares- eran caras, asi que sólo podían construirse donde la utilización de activos era alta. Comparado con el costo total de vida, energía y agua eran gastos mucho mayores de lo que son actualmente, por lo que el menor consumo de recursos era valioso. Y en su mayor parte, las interacciones físicas eran todavía necesarias para compartir información.

Al mismo tiempo, los costos de la densidad disminuyeron dramáticamente. Los avances tecnológicos y de gestión hicieron a los sistemas centrales mucho más eficientes, en todo desde suministrar alimentos hasta la operación de sistemas de transporte publico. El mayor reto en torno a cortesía y confianza en ese momento – a saber, la propagación de enfermedades contagiosas – se benefició de los sistemas de alcantarillado, las normas de salud pública y otras mejoras. Y los costos de coordinación en ciudades se mantuvieron relativamente bajos (por razones que no merecen celebrarse): los costos laborales eran bajos y el aporte público era mínimo, por lo que la infraestructura podría construirse con bastante rapidez.

Con todo, la tecnología hizo a las eficiencias de la densidad enormemente más intensas – y a los costos mucho menos – de lo que habían sido antes. Como resultado, las ciudades crecieron dramáticamente.

(Source: U.S. Census Bureau)

La mitad del siglo XX vió la tendencia opuesta. A medida que aumentaron los niveles generales de vida, la eficiencia de los recursos se volvió menos valiosa; esta fue la era cuando la gente hablaba de tener electricidad “demasiado barata para medirla”. A medida que el gobierno federal financiaba inversiones masivas en infraestructura, como electrificación rural y autopistas interestatales, la utilización de activos disminuyó en valor. La proliferación del teléfono, radio y televisión redujo la necesidad de interacciones personales para compartir noticias y hacer negocios, mientras que los coches hicieron la interacción física en calles de la ciudad mucho menos deseable que en los días del transporte a pie-tranvia-carruajes de caballos

Al mismo tiempo, los costos de densidad realmente aumentaron – aunque en muchos casos por buenas razones. La sindicalización de trabajadores del sector público aumentó costos de sistemas centrales, aun cuando proporcionó una vida de clase media a conductores de buses y trabajadores de sanidad. El movimiento por los derechos civiles y el incremento en la inmigración no europea hicieron que cortesía y confianza fueran algo que debía construirse en lugar de imponerse mediante homogeneidad y exclusión. Y una democracia local más efectiva, desarrollada en parte como reacción a los excesos de constructores de ciudades como Robert Moses, aumentó la consideración dada a vecindarios y medio ambiente, aunque al hacerlo aumentaron los costos de coordinación para que las cosas se hicieran en un entorno denso.

Como resultado, las fricciones de densidad se hicieron más intensas, y las eficiencias de densidad se volvieron menos valiosas. Y los suburbios se convirtieron en la respuesta para millones de familias y compañías de EUA.

Yo diría que el renacimiento urbano de EUA de los últimos 20 años ha visto un conjunto similar de cambios, a menudo más económicos que tecnológicos. A medida que las inversiones en infraestructura han disminuido, la congestión del tráfico se ha extendido hasta los suburbios, haciendo mas atractivas la caminabilidad, la bicicleta y el transporte publico. La escasez de agua y el cambio climático han hecho de la eficiencia en uso de recursos algo importante otra vez. Internet ha reducido lo que llamaría “compras de servicios públicos”, convirtiendo el comercio al menudeo en una actividad de ocio en la cual un entorno caminable más atractivo que un centro comercial anclado alrededor de un lote de estacionamiento. Este cambio, a su vez, ha aumentado el valor de las interacciones físicas, especialmente las no planeadas que impulsan la creatividad.

Las preocupaciones sobre confianza – otra termino para seguridad – han disminuido al hacerse más seguros los centros urbanos de las ciudades que en la pasada generación. Y, como la congestión del tráfico, los costos de coordinación se han extendido a los suburbios, al convertirse el NIMBYism un fenómeno tanto suburbano como urbano.

Todas estas tendencias, han hecho de la densidad algo mas atractivo relativamente y animado a los estadounidenses a regresar a la ciudad.

Los principios del futuro de la densidad

Entonces, ¿qué nos depara el futuro? Por supuesto que no podemos saber con certeza. Pero nuestras conjeturas hoy van así:

En general, la tecnología promete hacer muchas de las eficiencias de densidad menos valiosas. La autonomía de los vehículos reducirá tiempos de viaje y congestión, haciendo que las distancias más cortas de las áreas urbanas sean menos valiosas fuera del vecindario inmediato y caminable. Y aunque he trabajado en la política de cambio climático urbano por más de una década, me he convencido de que los techos solares, el almacenamiento a pequeña escala en baterias y los vehículos eléctricos pronto harán más posible el que los suburbios se vuelvan más neutros en carbono que las grandes ciudades, que no pueden generar tanta energía limpia in situ. (Menor proporción de superficie techo-a-población es otra implicación de densidad.)

Los activos -desde electrodomésticos hasta redes de servicios públicos- es probable incorporen más y mas tecnología, lo que incrementará sus costos. Pero al mismo tiempo, técnicas de construcción más inteligentes, incluida la construcción robótica, deberían ser capaces de hacer la construcción más barata, más limpia y menos perturbadora. Además, la tecnología hará más fácil utilizar los activos bien, incluso en zonas de menor densidad: no hace mucho, el único lugar en EUA que tenía servicio de taxi a demanda verdaderamente abundante era Manhattan; Hoy, las TNC’s han llevado ese tipo de utilización de activos a zonas de densidad media en todo el país.

Finalmente, podemos suponer que la realidad virtual y las tecnologías relacionadas reducirán -aunque nunca eliminarán- la necesidad de interacciones físicas entre personas. Así como la música grabada cambió la naturaleza de las actuaciones en vivo, y Amazon cambió la naturaleza de las compras, creo que veremos el mismo fenómeno con trabajar juntos y salir a cenar: llegarán a ser más valiosos pero menos frecuentes.

Pero la tecnología también tiene la promesa de reducir dramáticamente las malas fricciones de la vida urbana. Con los grandes_datos, inteligencia informática y seguimiento de ubicación, podemos imaginar sistemas centrales que son mucho más eficientes y ofrecen un mayor rendimiento de lo que son hoy en día. Debe ser el caso de que el transporte publico sea mejor y más barato, que los servicios públicos centrales disminuyan en costo, y que podamos encontrar maneras de compartir o centralizar cosas nuevas que van desde herramientas eléctricas a salones comedores.

También esperamos que la tecnología pueda ayudar a incrementar confianza y cortesía. Sabemos el poder de la reputación en línea como una manera de asegurar el buen comportamiento entre personas que no se conocen. Sabemos que los datos y la visión por computadora permiten grandes saltos en seguridad. Pero podemos imaginar cosas como usar monitores de ruido para hacer cumplir ordenanzas contra las molestias, e incluso quizás cancelar el ruido, reduciendo así el número de quejas que personas tienen sobre sus vecinos.

Coche auto conducido de Uber transita las calles de Pittsburgh en mayo 2016. (Foo Conner / Flickr)

Y sabemos que la tecnología puede ayudar a reducir costos de coordinación. La votación en línea debería permitir consultas más frecuentes que lleguen a un más amplio grupo de personas de las que asisten a audiencias públicas. Y la tecnología debería permitirnos negociar el espacio mucho más efectivamente: si podemos pasar a un mundo de vehículos autónomos compartidos, podemos prácticamente eliminar los problemas de estacionamiento -una razón primordial por la que muchos vecindarios de todo el país se oponen a mayor densidad de viviendas.

Así que hemos llegado a la conclusión de que la tecnología hará que todo sea mejor. (Quiza estoy aprendiendo a hablar tecnología!) Lo que realmente significa es esto: la pregunta clave no es si va a cambiar las eficiencias y costos de la densidad, sino cual cambiara más rápido. Porque lo que nuestro entramado nos dice es que estamos en una carrera. Si las ventajas de densidad disminuyen más rápido que los costos de la disminución de densidad, la gente cada vez mas buscará barrios menos densos. Y si sucede lo contrario, seguiremos viendo un renacimiento urbano.

Un llamado a la acción para urbanistas y tecnólogos

Así que me quedo con dos grandes implicaciones.

La primera es que la tecnología ayudará a que las comunidades de densidad media funcionen mejor. Por mucho que sea un leal neoyorquino, no necesitamos los niveles de densidad de Manhattan para hacer gran urbanismo. Es en realidad en los niveles más bajos de densidad donde el crecimiento conduce a la más fuerte rechazo contra la densidad. La congestión del tráfico, el estacionamiento, el temor a los nuevos vecinos y otras cuestiones a menudo conspiran para convertir a ciudadanos por lo demás reflexivos en impulsivos NIMBYs. Por tanto, la tecnología -especialmente el vehículo autónomo compartido- debería facilitar el crear desarrollos de densidad media y de usos mixtos y agregar cantidades moderadas de densidad a zonas suburbanas.

Esa es una buena implicación, porque muchos más estadounidenses estarán interesados en vivir en un vecindario de densidad media que en uno de alta densidad. La otra implicación, sin embargo, es más seria.

Al mirar las varias cosas que la tecnología puede hacer para neutralizar los beneficios de la densidad, veo una serie de cosas que los consumidores probablemente escogerán adoptar por su cuenta: realidad virtual, vehículos autónomos, energía solar casera. Aún cuando tienen lugar en contextos sociales o políticos más amplios, éstas siguen siendo decisiones individuales. Eso significa que las eficiencias de densidad disminuirán a la tasa de adopción del consumidor y la innovación del sector privado. Y esa tasa es típicamente muy rápida.

Pero las cosas que harán la vida urbana más fácil son cosas que los consumidores no pueden hacer por sí solos: incorporar tecnología en sistemas centrales como agencias de transporte, o enfrentar los desafíos reales de equilibrar privacia y seguridad en espacios públicos o desarrollar enfoques tecnológicos para consultas públicas. Esto significa que los costos de densidad disminuirán a una tasa que depende del sector público. Y esa tasa, a menudo, es muy lenta.

Ese es el riesgo proveniente de la tecnologia para las ciudades. No es que las AVs lleven a la expansión dispersa, o que la realidad virtual mantendrá a la gente en sus casas. El riesgo principal es que los urbanitas no se muevan lo suficientemente rápido para usar tecnología para hacer mas facil vivir en ciudades. Y eso es lo que más claramente he sacado de este experimento mental.

Para una empresa como Sidewalk Labs y otros trabajando en tecnología urbana, debería llevarnos a dedicar un poco más de tiempo pensando sobre productos y aplicaciones que pueden reducir las fricciones de la vida urbana.

Pero para los hacen las políticas urbanas, debería ser un llamado a la acción. Porque significa que el futuro de las ciudades depende de que tan rapido el sector público puede integrar tecnología, no de que tan rapido los emprendedores y empresas pueden innovar. Entre 1880 y 1920 – esa edad de oro de la ciudad norteamericana – los funcionarios de la ciudad estaban entre los más agresivos, bragados, y tecnologicamente mas avezados de la sociedad. Construyeron sistemas de agua, sistemas de alcantarillado, redes de tranvías y sistemas de electricidad. Utilizaron asociaciones público-privadas para construir Metros. Inventaron la autoridad pública para construir puentes. Y desarrollaron nuevas formas de gobernanza para manejarlo todo, como el sistema de gerente de consejo.

Así que no es el caso que el gobierno es siempre lento, o esta equivocado. Asi como no siempre es el caso que el sector privado es siempre rápido, o correcto. Pero es el caso que la tecnología digital puede ser buena o mala para las ciudades; dependerá no sólo de la rapidez con la que empresarios innoven, ni de la rapidez con que las ciudades adopten la tecnología, sino de que tan bien los tecnólogos y los urbanistas trabajan juntos.

Si queremos que las ciudades ganen el siglo XXI, resulta que los urbanistas tendrémos que aprender a hablar de tecnología – pronto. Pero también resulta que si los tecnólogos quieren hacer que las ciudades sean mejores, y no sólo diferentes, también necesitan aprender a hablar de urbanismo.

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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