Tarificacion Vial – ¿Es Justa para los Pobres?

By Michael Manville

Origen: Is congestion pricing fair to the poor? – 100 Hours – Medium

Pregunte a la mayoría de los estudiosos del transporte cómo aliviar la congestión en las arterias atestadas de tráfico de Los Ángeles, y probablemente obtendrás una respuesta: cobrar peajes. La congestión del tráfico ocurre porque el espacio de calle es valioso, y las ciudades lo dan grátis. Cualquiera que haya tomado una clase de economía probablemente recuerda que cuando bienes valiosos estan minusvaluados, demasiada gente los quiere, y el resultado es una escasez. La congestión es básicamente la escasez de calle: una cola arrastrandose, donde muchos de nosotros nos hacemos ir mas lento uno al otro al tratar de llegar a donde vamos.

Los peajes solucionan este problema cobrando alquiler para usar el camino. Cuando la gente que quieren conducir en valiosa tierra pública deben pagar precios justos para hacerlo, algunos de ellos conducirán menos. Y debido a que la congestión es no lineal, los últimos pocos conductores entrando en un camino contribuyen desproporcionadamente a la demora que todos experimentan, convencer a un reducido número de personas de que dejen de hacer un viaje puede mejorar mucho la velocidad y el flujo, lo que se traduce en menos congestión.

Sabemos que esos peajes, llamados cargos por congestión, funcionan. Londres, Estocolmo, Milán y Singapur todas los han utilizado y han visto la demora por tráfico caer rápida y sustancialmente. Una pregunta más persistente es si el cargo por congestión es justo.

Hay varias maneras de pensar sobre esta cuestión. Los peajes serían regresivos – su carga es mayor para gente de bajos ingresos. Por otra parte, no todas la gente de bajos ingresos conduce. La gente más pobre generalmente no puede costearse coche, por lo que los peajes no perjudicarían a los más vulnerables – e incluso podrían ayudarles (si la congestión del tráfico disminuida permite que los buses viajen más rápido).

Dicho esto, mucha gente de bajos ingresos conduce, y los peajes pueden agobiarlos. Afortunadamente, los peajes también vienen con una solución incorporada a este problema: la recaudacion. Los ingresos por peaje pueden compensar costos para conductores de bajos ingresos. Así es como ayudamos a que gente de bajos ingresos pueda pagar otras formas de infraestructura pública cobrada, como calefacción, gas, electricidad y transporte público. Identificamos a la gente que no puede pagar el servicio y dedicamos una porción de nuestros propios pagos a ayudarlos.

Uno podría argumentar que es más justo el solo mantener los caminos gratis. Pero muy pocas políticas sociales se basan en la idea de que todos los bienes deben ser gratis. Nadie, por ejemplo, argumenta que todos los alimentos deben ser gratis solo porque alguna gente es pobre. Por tanto, no está claro que todos los caminos deben ser gratis porque algunos conductores son pobres.

Más allá, argumentar que el cargo por congestión no es justos implícitamente supone que el statu quo es justo. Pero eso no es obvio. Es fácil pensar en caminos gratis como un subsidio para los pobres, pero es más exacto llamarlas un subsidio para los ricos que algunos pobres pueden disfrutar. Conducir es caro: requiere un automóvil, gasolina, seguro, registro, mantenimiento, etc. Todos estos son más fáciles de costear para los ricos que para los pobres, y como resultado, los ricos conducen mucho más que los pobres. Esto significa que el beneficio de caminos gratis se acumula desproporcionadamente en la gente rica. Los caminos gratis funcionan como subvención que acompaña para conductores: cuanto más dinero puede invertir la gente en conducir, más beneficios obtiene de las calles sin costo. Por el contrario, si no puedes permitirte el lujo de conducir en absoluto, los caminos gratis no te ayudan.

“Argumentar que los cargos por congestión no son justos supone implícitamente que el status quo es justo. Pero eso no es obvio.”

Más aún, los caminos gratis se congestionan, y la congestión exacerba la contaminación vehicular del aire. La contaminación vehicular se ha relacionado con problemas de salud que van desde cáncer hasta asma y parto prematuro, y afecta más a la gente que vive cerca de caminos congestionados, que es desproporcionadamente probable de tener ingresos más bajos. Por tanto, la gente más pobre no sólo es menos probable que se beneficie de caminos gratis, sino es más probable de sufrir de ellos.

Quiza la mejor manera de pensar sobre la equidad del cargo por congestión es imaginar un mundo donde los caminos ya tienen un precio – un mundo donde asignamos espacio vial como ya asignamos agua o electricidad u otra infraestructura. En este mundo, los conductores pagarían por el valioso terreno público que usan; la congestión sería mucho menor y tambien la contaminación; el tránsporte publico correría más rápido; y los gobiernos utilizarían parte de la recaudacion por peaje para mitigar el peso del cargo por congestión sobre conductores de bajos ingresos.

Ahora imagina una propuesta para hacer todos los caminos gratis. Los caminos gratis dejarían a pobres y ricos conducir gratis, pero los ricos manejarían mucho más que los pobres. La congestión aumentaría, el avance de los buses sería mas lento y la contaminación aumentaría. La contaminación recaería sobre todo en los pobres, pero sin los peajes, no habría ingresos para redistribuir y compensar a la gente sobre la que recae. Hacer gratis los caminos socavaría la eficiencia (el sistema de transporte funcionaría menos bien) y la equidad (los caminos gratis perjudicarían a los menos favorecidos y recompensarían a los más favorecidos).

En el mundo real, esta desigual propuesta no es una propuesta en absoluto. Es el statu quo, y su normalidad nos impide pensar sobre su justicia. Es apropiado preocuparse de que los caminos con costo pueden dañar a los pobres en tanto ayudan a los ricos. Pero también debemos preocuparnos de que los caminos gratis hagan lo mismo y piensa sobre cual forma de inequidad podemos mitigar mejor. La gente que se preocupa por daños a los pobres cuando los caminos se cobran, y no cuando los caminos son gratis, puede preocuparse más por los precios que los pobres.

Michael Manville is Assistant Professor of Urban Planning at the UCLA Luskin School of Public Affairs. Both his research and teaching focus on the relationships between transportation and land use, and on local public finance. Dr. Manville’s research has been published in journals of planning, economics, urban studies, and sociology. Dr. Manville has an MA and PhD in Urban Planning, both from UCLA Luskin. Prior to joining Luskin as a faculty member, he was Assistant Professor of City and Regional Planning at Cornell University.

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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