“El Poder Económico de Desarrolladores es Mas Fuerte”

En CdMx, poner los beneficios de desarrolladores por encima de la preparación contra terremotos dio resultados letales.

Origen: “The Economic Power of Developers Is Just Stronger”

Rescuers work in the rubble immediately after a magnitude 7.1 earthquake struck Mexico City on September 19, 2017. Rafael S. Fabres / Getty.

Los infortunios en Cd de Mexico nunca vienen solos. Construida sobre un antiguo lecho de lago que se hunde en promedio 20 cms cada año. la ciudad esta tambien situada en el Anillo de Fuego, una volatil cuenca del Oceano Pacifico que produce 90 porciento de la actividad sismica del mundo. Juntas, estas desafortunadas condiciones ayudan a explicar por qué un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la ciudad el mes pasado – matando a 366 e hiriendo a 6.000 – justamente como un sismo de 8.0 la sacudió hace exactamente treinta y dos años..

Pero quedan preguntas. ¿Por qué, tres décadas después de la devastación de 1985, la ciudad fue tan dañada por un terremoto diez veces más débil? ¿Por qué cuarenta y cuatro edificios, muchos de los cuales fueron construidos en los últimos años, se derrumbaron? ¿Y por qué tres mil más tan cerca del colapso que los residentes no tuvieron más remedio que abandonar sus casas para siempre?La respuesta es que, en CdMx, la ley es una negociación, y normalmente el negocio gana. A pesar de años de reforma, el proceso de planificación urbana de la ciudad aún se desvía alejándolo de la preparación contra terremotos y acercandolo a las ganancias de los desarrolladores. Lenta pero seguramente, los sobornos de los desarrolladores y la laxa y negligente supervisión de los reguladores han deshecho la resiliencia de la ciudad.

La flexibilidad de la regulación de la vivienda de CdMx es una espada de dos filos. Por un lado, es necesario que la mayor parte de la ciudad sobreviva. Aproximadamente dos tercios de los residentes de la CdMx viven en asentamientos informales, o colonias populares, donde las familias construyen las casas que pueden pagar, la mayoría hechas de block y cemento. Estos asentamientos son técnicamente ilegales: el gobierno mexicano mantiene una política de “tolerancia cero” a la construcción informal para desalentar condiciones de vida inseguras. Pero, afortunadamente, la política no se aplica. Cuando menos, en este sentido, los pobres no son doblemente castigados por su pobreza.

Por otro lado, la frágil aplicación permite a los negocios llenar de dinero sus bolsillos. Considere el caso de Norma 26, una política que suponia fomentar la construcción de viviendas de bajos ingresos mediante generosas exenciones fiscales. Los promotores inmobiliarios tuvieron su día de campo. En lugar de construir viviendas sociales, los desarrolladores construyeron apartamentos para la clase alta de México: más del 75 por ciento de sus edificios incumplieron con el techo de precio máximo de la pólitica. El gobierno de la ciudad se hizo de la vista gorda. En sólo tres años, los desarrolladores cosecharon (abusiva e ilegalmente) más de 2.5 mil millones de pesos – $170 millones de dolares – en subsidios gubernamentales.

El cumplimiento con la regulación de terremotos esta igualmente a la venta. “Supongamos que tu edificio tiene un límite legal de ocho pisos, y quieres un noveno”, dice Josefina MacGregor, organizadora principal del grupo progresista Suma Urbana. “Si tienes dinero, te transferirán los derechos de construir otro piso, así como si nada”.

Suma Urbana y otras organizaciones de ideas afines han liderado una larga campaña para promover el cumplimiento de la reglamentacion en la capital. En los últimos cinco años, más de seis mil proyectos de desarrollos inmobiliarios en CdMx han sido reportados a la “PAOT”Procuraduria Ambiental y de Ordenamiento Territorial– porque no cumplir las regulaciones municipales. La mayoría de estas “irregularidades” estan localizadas en las zonas más afectadas por el terremoto del mes pasado.

Sin embargo, la ciudad no ha sancionado a un solo desarrollador. “Hemos tratado de hacer una sociedad civil con musculo”, dice MacGregor. “Pero el poder económico de los desarrolladores es simplemente más fuerte“.

El terremoto del 19 de septiembre, entonces, es un ajuste de cuentas por lecciones no aprendidas durante las últimas tres décadas.

Las repercuciones del sismo de 1985 -con un gobierno mexicano parálisado y rebasado- las víctimas, conocidas como damnificados, se organizaron para reconstruir la ciudad. Las conmovedoras escenas de solidaridad a nivel calle del terremoto del mes pasado nos recordaron las de 1985: vecinos reúniendose para remover escombros, distribuir recursos y buscar sobrevivientes. Los damnificados se convirtieron en el símbolo de un movimiento mayor para desafiar al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y establecer un nuevo partido, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que se preocupaba por la seguridad de sus ciudadanos.

En los años que siguieron, el gobierno de CdMx – encabezado por el PRD – hizo significativos progresos en la preparación contra terremotos. Crearon un nuevo fondo para desastres. Construyeron nuevas casas para los desposeídos. Y crearon nuevos protocolos para construcción.

Pero mucho de ese espíritu radical se ha ido. Desde finales de los noventa, el PRD ha caído en el mismo pantano de corrupción que sus competidores políticos. Miguel Mancera, alcalde de CdMx, político afin al PRD, prefiere operar en completa opacidad, rechazando la voz ciudadana e ignorando las leyes de participación ciudadana de México. Gran parte de la CdMx ha sido realmente entregada al multimillonario Carlos Slim (y al Cártel de desarrolladores inmobiliarios afines al PRD y Miguel Angel Mancera) para que la rehagan a su imagen – rascacielos y condominios y centros comerciales de lujo. Los damnificados no figuran en esta visión urbana.

Quizá, como entonces, el terremoto acicateará a los legisladores a la acción, y una ciudad más resiliente surgirá de los escombros. Pero en medio del luto, debemos recordar que nada de esto era inevitable. A pesar del infortunio sismológico de CdMx, ningún edificio tenia que caerse, y ninguna vida debió perderse, especialmente las de veintiséis niños.

Toda tragedia es política. Es una lección que parece estamos reaprendiendo constantemente. Primero, en el incendio de Grenfell Tower, donde concejales ignoraron las preocupaciones de seguridad de residentes instalando revestimientos inflamables a pesar de ellos. Luego, en las inundaciones en Houston, donde políticos alentaron la expansión urbana dispersa que encementó en impermeabilizo tierra pantanosos y humedales que antes protegían a la ciudad de inundaciones. Y ahora en México.

Si vamos a prepararnos para el próximo desastre, primero debemos llamar a cuentas a gobiernos, funcionarios y desarrolladores que no han protegido a los residentes de los pasados desastres.

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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