Mapeando la Gentrification de Brooklyn, Via los Focos Edison Bulbs

Mirad las antiguas bombillas incandescentes, la iluminación de los gentrificadores.

Origen: Mapping Brooklyn’s Gentrification, Via Edison Bulbs – CityLab

Bajo el sol de tungsteno: Brooklinitas en su habitat preferido –un bar iluminado con antiguos Focos Edison. Alyssa Loorya/CityLab

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Primero, algo de ciencia. Como mi esposa arquitecta Wu Wei, me explicó, medimos la intensidad de una fuente de luz en lúmenes y su calidad por la temperatura del color. Medido en grados Kelvin, escala de temperatura termodinámica con un punto nulo de cero absoluto (donde cesa la actividad termodinámica), la temperatura del color es contra intuitiva: cuanto más baja es la temperatura de una fuente de luz, más “caliente” y viceversa. La luz natural de día -una mezcla de luz solar y luz cenital- va desde 2000K al amanecer o atardecer hasta un nivel tan alto como 5500K cuando el sol está directamente encima. La temperatura de un foco incandescente de tungsteno ordinario es 2400 a 2700 K, mientras que la de una lampara de tungsteno-halógeno o de cuarzo ronda los 3000 a 3200 K. Una lámpara fluorescente compacta (CFL) blanco frío tiene una temperatura de color de aproximadamente 4000K. Algunas de ñas primeras unidades de LED excedian los 6000K..

Historia de los focos (bombillas) EdisonLa luz en el extremo superior de la escala Kelvin aparece vigorizante y cafeínado, la luz blanco azulada del trabajo y el aula. La mayoría de la gente consideran que la luz con temperatura de color más baja es cálida e íntima: la luz del hogar y los acogedores bistrós en calles del Viejo Mundo. Es la rasante luz otoñal al final del día, apasiguandonos hacia el sueño como una copa de vino. Esto grabado en nuestros cerebros, una función de profundos recuerdos ancestrales de fuegos de campamento y cocinar, y el ciclo de día y noche.

Ah, the soothing ambience of a Edison-lit Brooklyn boîte. (Alyssa Loorya)

Pero la cultura juega también un papel en la apreciación de la iluminación. En China, la iluminación incandescente tenue todavía está asociada por personas mayores con la pobreza y las dificultades del pasado reciente. Un hogar brillante fue una señal de riqueza durante gran parte de la historia china, mientras que se creía que demonios como el nian acechaban en rincones oscuros, para ser arrojados con linternas y fuegos artificiales en el Año Nuevo Lunar. La iluminación era asi un profiláctico contra el mal y un símbolo de estatus, lo que explica por qué las tiendas y restaurantes brillantemente iluminados, incluso los de lujo, siguen siendo comunes en China. La mayoría de los occidentales (y los chinos más jóvenes, menos dependientes de la tradición y con poco recuerdo de las privaciones de la época de Mao) esperan una luz tenue en un restaurante de moda, luz que evoca el ambiente de una cena a la luz de las velas. No es coincidencia que las bombillas Edison tengan una temperatura de color casi idéntica a la favorecedora luz de una llama de vela. El resurgimiento del foco Edison comenzó silenciosamente en la década de 1980, cuando el empresario Bob Rosenzweig empezo a fabricar reproduccionespara coleccionistas. Las ventas fueron bajas por años, hasta que las LFC lámparas fluorescentes compactas comenzaron a reemplazar las bombillas incandescentes en los anaqueles de tiendas. Para mediados de los años nada, los productos de Rosenzweig estaban rabiosamente de moda entre diseñadores de restaurantes en Nueva York. Luego vino el 2007 con la Ley de Independencia Energética y Seguridad, que involuntariamente impulsó el renacimiento de Edison a todo vapor. Sus nuevos estándares de consumo de energía practicamente prohibieron el uso de la mayoría de los focos incandescentes de “servicio general”, que se hicieron ilegales de fabricar o importar después del 2014. Pero hubo excepciones: luces contra bichos, luces negras, focos de tres vías y focos decorativos como los Edison. Las bombillas Edison de estado sólido personifican nuestras enredadas obsesiones tanto con tecnología como con un imaginario pasado urbano.

Como mucha gente, prestaba poca importancia a la estética de la luz hasta que los focos incandescentes empezaron a desaparecer. Esto fue conducido a mi casa en una caminata nocturna en Roma hace varios años. A medio camino de la colina Janiculum, me asomé al patio de San Pietro en Montorio, hogar del Templete de Bramante, una obra maestra del Alto Renacimiento, que se dice marca el martirio de San Pedro. Lo que debería haber sido un momento profundamente conmovedor fue arruinado por las azulosas luces fluorecscentes compactas (LFC) que iluminaban el patio. El cutis mantequilloso del travertino de Bramante, las paredes color rojizo del claustro, todo perdido en un deslumbrante resplandor de tienda de conveniencia.

Ese resplandor se está extendiendo; Recientemente, muchas ciudades estadounidenses han comenzado a reemplazar luminarias de vapor de sodio de alta presión por eficientes unidades LED. Hasta el otoño pasado, se habían instalado alrededor de seis millones de luminarias LED de calle en todo el país, la mayoría del tipo super-eficiente azul-banco. Estas han ahorrado millones en costos de energía. Pero a la gente realmente le gusta el “resplandos de linternas” de las antiguas lámparas de vapor de sodio, y considera que la nueva luz LED -en el rango de 4000 a 6500K- es molesta. La ciencia está de su parte, ya que las nuevas luminarias pueden contribuir a problemas de sueño, como usar un teléfono inteligente antes de ir a la cama. Como explico recientemente la American Medical Association, “las luminarias LED ricas en azul funcionan a una longitud de onda que de manera adversa suprime la melatonina durante la noche”, causando un impacto cinco veces mayor en los ritmos circadianos del sueño que las luminarias comunes.

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Con nuestras calles tan llenas de luz, no sorprende que esperemos que nuestros bares y cafés brinden un respiro de la tormenta de lumenes exterior. Los focos Edison son actualmente partes tan importantes del mercado de lujo como los cosméticos sin crueldad o los huevos organicos. Son marcadores que señalan la presencia de espacio tribal de la clase creativa. Su suave resplandor parece ser elaborado por artesanos de una edad más seria, uno acariciado por la tenue luz de soles de la era del vapor.

Esto resulta, por supuesto, un poco más que irónico. “Tu no puedes … alardear lo ‘verde’ que eres si sirves cerveza orgánica y productos cultivados localmente mientras iluminas el negocio con los focos menos eficientes disponibles en el mundo”, dijo el científico Noah Horowitz al New York Times hace varios años. Complicando esto de una manera deleitable es el reciente arribo de focos Edison de estado sólido, que utilizan una delgada serie de diodos emisores de luz en lugar de un filamento de tungsteno. Indistinguibles a pocos metros de distancia, estos personifican nuestras enredadas obsesiones tanto con la tecnología co

Next-gen Edisons: rare cool-white LEDs in hand-blown glass pendants. (Alyssa Loorya)

¿Cuán precisas como marca de afluencia y gentrificación son las bombillas Edison?. Pareceria que mucho. Hace poco caminé casi toda la avenida Flatbush de Brooklyn al atardecer buscando bombillas. La calle principal original del distrito, Flatbush desciende 10 millas desde el centro de Brooklyn al Floyd Bennett Field, primer aeropuerto municipal fallido de Gotham. Mucho de la ruta es una no declarada frontera entre barrios mayoritariamente negros de Bedford-Stuyvesant, Crown Heights y East Flatbush al este, y los enclaves mayormente blancos de Park Slope, Ditmas Park, Midwood y Marine Park al Oeste. Esa línea se ha desdibujado en décadas recientes, cuando élites de clase creativa se mudaron al este para reclamar barrios blancos: Prospect Heights, Prospect-Lefferts Gardens, Prospect Park South, que se vaciaron después de la Segunda Guerra Mundial.

Where there’s money, there are vintage light bulbs. (Map by Soren Walljasper)

Encontré dos densas concentraciones de tiendas, restaurantes y cafeterías iluminadas con lamparas Edison en Flatbush Avenue. El primero esta entre Grand Army Plaza y Atlantic Avenue, donde Flatbush pasa por Park Slope, uno de los barrios más codiciados de la costa este. Hay un segundo brote de incandescencia antigua desde Empire Boulevard hasta Caton Avenue, en el vecindario mas recientemente elevado de Prospect-Lefferts Gardens.

La densidad observada de focos Edison, resulta que se alinea precisamente con los datos compilados en los mapas de calor Trulia de valuación de propiedad residencial y precios listados. Las áreas con las mayores concentraciones de tungsteno estaban confiadamente muy adentro o en los bordes de barrios con viviendas muy caras. De hecho, se mapean estrechamente relacionadas a las valuaciones de mercado de un millón de dólares o más. Cuando los precios listados caen por debajo de siete dígitos, cerca de Beverley Road, las luces desaparecen. El último establecimiento con iluminacion de tungsteno se encuentra cerca, de  Forever Ink Bar, en la esquina de Duryea Place, cerca del recientemente restaurado  Kings Theater. Este es el frente sur de la gentrificación en Brooklyn. Más allá de este punto, Flatbush se convierte en Calle principal de una de las comunidades antillanas más grandes del mundo fuera del Caribe.

Old-school fluorescents still predominate in Brooklyn’s less gentrified quarters. (Alyssa Loorya)

Desde Forever Ink hasta Avenue U (un tramo de tres millas, casi la mitad de mi caminata), no encontré ni un solo foco Edison, ninguno en cientos de tiendas y restaurantes de Indias Occidentales; ninguno por Brooklyn College; ninguno en las activas manzanas por Orthodox Midwood; ninguno a medida que la avenida se desliza expansivamente por el tranquilo terreno residencial de Flatlands y Marine Park. Fue como si hubiera desconectado un interruptor cultural invisible. Me encontré con una excepción, un acogedor bar de vinos Caribeño, Sip Unwine, cerca de Ditmas Avenue, pero sus luces colgantes usaban bombillas incandescentes.

La lección aquí: en nuestra incansable búsqueda de la autenticidad urbana, deberíamos buscar no el tungsteno de antiguedad, que tiende a iluminar solo las minuciosamente curadas ofertas de los recién arribados al vecindario. En vez de eso, busque el brillo blanco frío de lámparas FFC en espiral y tubos fluorescentes montados en el techo. Esa es la unica luz que encontrarás en el Grill Guyana, en la Bodega dominicana, en la comida para llevar de Fujian y en el quiosco de periodicos de Bangladesh: poco halagüeña, inquebrantable y completamente real.

About the Author

Thomas J. Campanella

Thomas J. Campanella

Thomas J. Campanella is director of the Urban and Regional Studies Program at Cornell University and Historian-in-Residence of the New York City Parks Department.

Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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