Lápices y semáforos

pedestre

Lápiz Barcelona

El ex alcalde Pasqual Maragall gustaba decir que la gigantesca transformación experimentada por Barcelona en los años 80 se produjo en gran medida por la interacción de dos herramientas: lápices y semáforos. Al menos así lo cuenta Llàtzer Moix en esa lectura obligatoria que es La Ciudad de los Arquitectos. Con los semáforos los ingenieros de tránsito regularían los movimientos de la ciudad, mientras que los lápices serían las armas que los arquitectos usarían para dar forma a las nuevas vías. Ambos irían de la mano. Suena sencillo, pero la filosofía de Maragall supuso un quiebre, al menos en la teoría, de toda una historia de ninguneo entre ambas profesiones.

Si la arquitectura definió la forma de las ciudades durante 6 mil años, a la ingeniería de tránsito le bastaron 100 para cambiar radicalmente el paisaje urbano. De hecho, el mayor invento urbano del siglo pasado, el suburbio, no fue…

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Acerca de salvolomas

Asociación vecinal, cuyo objeto es preservar la colonia habitacional unifamiliar, sus calles arboladas con aceras caminables, con trafico calmado, seguras para bici, parques, areas verdes, centros de barrio de uso mixto accesibles a pie y oficinas solo en áreas designadas.
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